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Las balas que mataron a dos presos del Comcar el pasado miércoles “tienen que haber salido” del gatillo de siete policías que integran la brigada de traslados, admitió ayer el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, en conferencia de prensa.

“La brigada de traslados usa munición letal en la calle y munición no letal dentro del penal, como está estipulado”, advirtió Bonomi. Sin embargo, las pericias técnicas y las autopsias revelan que el miércoles utilizaron munición letal desde la azotea del módulo dos para “controlar” a un centenar de presos que se amotinaban con cortes carcelarios, pero sin armas de fuego, en la azotea del módulo uno del Comcar.

“Desde el techo del módulo dos se dispararon 65 cartuchos de munición letal. La poca distancia entre los techos de los dos módulos hace suponer que la inmensa mayoría de los disparos fueron al aire. Si no hubiera sido así, habría sido muchísimo más grande la lista de muertos y heridos. Pero todo hace suponer que no todos los disparos fueron al aire. De ese techo tienen que haber salido los disparos que dieron muerte a Claudio Javier Techera y Alejandro Javier Landaburo”, dijo Bonomi.

En respuesta a una pregunta de El Observador, el director del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Luis Mendoza, explicó que los efectivos de la brigada de traslados que participaron del operativo de “control” del motín desde la azotea del módulo dos fueron siete: un oficial y seis agentes.

El comisionado parlamentario para cárceles, Álvaro Garcé, que hoy a la hora 15 presentará su informe sobre el motín, denunció el mes pasado un caso de abuso policial por parte de la brigada de traslados. El 31 de agosto, 29 reclusos que fueron trasladados desde el penal de Libertad al Comcar presentaron lesiones, según constató el médico que trabaja con Garcé. El médico de ASSE, que trabaja con el ministerio, no constató las lesiones. El juez penal Pablo Misa investiga este caso.
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