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El 25 de noviembre, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos emitió un informe en el cual se consigna que los precios de la carne seguirán bajo la influencia de la sequía en los estados de Texas y Oklahoma y también por la peste de diarrea porcina. Los precios de la carne vacuna a nivel mayorista se estiman que para el total de 2014 habrán subido 11,5% y que subirán otro 5% durante 2015.

El virus de los cerdos ha liquidado a millones de lechones más temprano en el año, lo que ha reducido el número de cabezas para la faena de corto plazo.

En un editorial de la publicación Drovers, su editor, John Maday, consignó que el presidente de la US Meat Export Federation, Phil Seng, opinó que el aumento de la demanda de las carnes ocurre justo cuando la oferta mundial está cayendo. El mayor ejemplo de este cambio de tendencia lo ofrece China, que ha aumentado sus importaciones de Estados Unidos 13% en los primeros nueve meses de 2014, pero que en sus números globales, o sea las importaciones de todos los países durante 2013, aumentó la friolera de 346%. Australia, un fuerte proveedor de la región, ha sufrido una liquidación de hacienda producto de una fuerte sequía. El informe consigna a Brasil y Uruguay como países que se benefician con la tendencia. Para terminar, al aumento de la demanda habría que agregar la perspectiva que en 2015 el dólar se debilite contra otras monedas, lo cual sería una ayuda adicional a los precios. Como se ve, por ahora la carne parece no tener techo.

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