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Aunque puede significar un ejemplo y una conquista el beneficioso acuerdo alcanzado por el sector de la limpieza, con un aumento nominal de 90,18% del salario a cinco años, los sindicatos que continúan negociando en la actual ronda de los Consejos de Salarios prefieren seguir su propio camino para definir los convenios con los empresarios y así despegarse de ese ambicioso plan. La actual negociación colectiva abarca a 121 subgrupos y 600.000 trabajadores, fundamentalmente, del sector de comercio y servicios.

“Estamos totalmente en desacuerdo” con un aumento nominal, que es una de las opciones de negociación que presentó el Poder Ejecutivo y es asimismo la que adoptó el sector de la limpieza, dijo a El Observador, Adrián Pérez, dirigente de la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Foica). Añadió que esa pauta “no se nombra”, al no tomar en cuenta la pérdida salarial derivada de la inflación, y que en el caso de la limpieza se tratade uno de los sueldos “más sumergidos”. “Ya ahora mismo necesitan esa plata”, aseveró.

Los sindicatos se enfrentan a una negociacion que vienen trabada y demorada, según ellos, por una coordinación empresarial predefinida. El arreglo del sector de la limpieza viene de bastante antes que las discusionies salariales actuales que arrancaron en julio, dijo Washington Beduchaud, dirigente de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servios (Fuecys). Expresó que los limpiadores empezaron a negociar en marzo en una mesa de la cual no participó la Cámara de Comercio.

“Nosotros queremos negociaciones serias y responsables, y este sector al menos las tuvo”, dijo Beduchaud.

Desde la Federación de Obreros y Empleados Molineros y Afines (Foemya) la visión es similar. El caso de la limpieza no se puede comparar porque son “instancias muy diferentes” y “ellos están organizados de otra manera”. “Aún tienen un camino muy largo por recorrer, todavía están con sueldos muy bajos”, dijo Álvaro Macedo, secretario general de la Foemya.

Para los empresarios, en cambio, sí habrá un efecto concreto en el ramo. El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Javier Carrau, dijo que esos aumentos se trasladarán al resto de los empresarios que contratan a las firmas de limpieza.

Según Carrau, si se llega a un punto en que su costo sube mucho, las compañías volverán “a contratar una limpiadora que esté todo el día” y se olvidarán de la empresa tercerizada. “El tema radica en que (las empresas de limpieza) tendrán que llegar a un equilibrio porque si no van a perder los contratos y la gente en vez de cobrar el 90% en 2018, no va a tener la fuente de trabajo en la empresa”.

El Sindicato Único de Empleados de la Limpieza (SUEL) y la Asociación de Patronos de Empresas de Limpieza (Apel), concretaron la semana pasada un convenio salarial de cinco años que incluye un incremento del salario de 90,18% nominal. Los ajustes de los sueldos serán semestrales y el convenio regirá hasta el 1º de junio de 2018. De esta manera el salario de un limpiador al final del convenio superará los $ 20.000. Si la inflación superar el 12% o baja del 6%, se volverá a la negociación colectiva.

En las pautas de ajustes nominales propuestas por el Ejecutivo, se estableció un máximo de aumento de 9% en el primer año, de 11% en el segundo y de 10,5% en el tercero (teniendo en cuenta un crecimiento de la economía mayor a 4% y una buena situación del sector), para los salarios mayores a $ 10.000. En los salarios menores los ajustes son de 12%, 14% y 13,5%, respectivamente.

De haber seguido estos lineamientos el sector de la limpieza, los sueldos mayores a $ 10.000 cerrarían el tercer año 7,6% por encima del mes antes de firmar el acuerdo, mientras que los salarios menores habrían registrado un ajuste de 16,7% real. Estas proyecciones consideran un escenario de inflación estable en 7,5% anual. El acuerdo logrado por la limpieza le asegura a los trabajadores un ajuste de 16,9% al cabo del tercer año y a diferencia de la pauta oficial, se corrige de forma semestral y no anual.
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