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Una mujer que integra el grupo de siete soldados estadounidenses acusados de torturar a prisioneros iraquíes dijo que actuó bajo órdenes directas de inteligencia militar para que "vivieran en un infierno" antes del interrogatorio, informó The Washington Post este sábado.

"Traían uno o varios prisioneros por vez, ya encapuchados y esposados", agregó, en declaraciones a The Washington Post via e-mail desde Bagdad.

Harman, reservista del ejército estadounidense, dijo que su unidad recibía órdenes de oficiales de inteligencia militar a cargo de la prisión de Abu Ghraib -donde se torturó a los prisioneros iraquíes- y de personas contratadas para realizar los interrogatorios.

Harman no dio detalles sobre las torturas ni el nombre de quienes las ordenaron. Además, se negó a contestar preguntas sobre los cargos de que está acusada, dijo el diario.

Los que traían los prisioneros a su unidad de policía militar eran oficiales de inteligencia del ejército, agentes de la CIA o los propios "civiles contratados", y "ellos eran los que determinaban con quiénes "ser buenos" y con quienes no", dijo Harman. "Si el prisionero estaba cooperando en los interrogatorios entonces se le permitía conservar su mameluco y su colchón, y si pedía se le daban cigarrillos e incluso comida caliente", contó. "Pero si el prisionero no les daba lo que ellos querían, se le sacaba todo" hasta que inteligencia militar "decidiera", agregó. "El dormir, la comida, la ropa, colchones, cigarrillos, todo eso eran privilegios a cambio de información", dijo Harman, que aseguró que nunca le enseñaron las normas de la Convención de Ginebra sobre el trato a prisioneros. "La Convención de Ginebra nunca fue publicada, y ninguno de nosotros recuerda haber tomado una clase para leerla", afirmó. "La primera vez que la leí fue dos meses después de ser acusada. Leí todo, en particular todo lo que la prisión está violando. Es mucho", reconoció.

"Sabrina dijo que tenía que probar todo esto", aseguró Robin Harman. "Le dije que trajera las fotos a casa, que las escondiera y se mantuviera al margen de todo esto", agregó.

Ya son siete los reservistas de la policía militar acusados de torturas. El viernes la soldado Lynndie England, de 21 años -que aparece en una foto arrastrando a un prisionero iraquí desnudo por medio de una correa- fue acusada de maltrato a un detenido.

(AFP)

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