En el mundo del cine masivo son cinco los considerados premios “grandes”, que pocos actores y actrices a lo largo de los años han logrado ganar por un único papel.
En el mundo del cine masivo son cinco los considerados premios “grandes”, que pocos actores y actrices a lo largo de los años han logrado ganar por un único papel.
Estos cinco galardones son el Globo de Oro, el Critic’s Choice, el premio SAG del sindicato de actores, el BAFTA británico y, por supuesto, el Oscar,
En resumen, si un actor se lleva todos estos premios, ha sido reconocido como el mejor por sus colegas, por la crítica estadounidense, británica y “extranjera”, y por el resto de la industria.
Hasta el momento únicamente 10 actores y 11 actrices han logrado esta proeza, siendo el primero Geoffrey Rush en 1996 por su trabajo en Shine. Quien completó el quinteto por última vez fue Daniel Day-Lewis, por su trabajo en el filme biográfico Lincoln, de 2012,lo que lo transformó también el único actor en haberlo logrado en dos oportunidades.
Restando solamente la entrega de los Oscar dentro de exactamente una semana, este año se da la particularidad de que tres actores llegan con la chance de lograr la “lotería” de los cinco grandes premios. Si se cumplen sus triunfos, igualarán la marca del año 2006, donde Jennifer Hudson, Helen Mirren y Forest Whitaker lograron esta hazaña.
Este año, la excepción es la categoría de Mejor actor, donde el inglés Eddie Redmayne, que interpreta al físico Stephen Hawking en La teoría del todo, perdió a manos de Michael Keaton (Birdman) el premio Critic’s Choice.
La 87º edición de los Oscar permitirá a Julianne Moore (Mejor actriz), J.K. Simmons (Mejor actor de reparto) y Patricia Arquette (Mejor actriz de reparto) completar su colección de premios.
Cada uno con su estilo y en momento diferentes de sus carreras, estos tres intérpretes podrán completar una temporada soñada o bien quedarse con la espina de haberles faltado el premio mayor en el que podía haber sido “su” año.
Ahora solo queda esperar una semana, para saber si estos tres actores se suman a la galería de los que han arrasado en los premios.
Julianne Moore: la consagración definitiva
Julie Anne Smith es el nombre real de esta actriz de 54 años, hija de una psicóloga y un militar, razón por la cual durante los primeros años de su vida viajó alrededor de Estados Unidos e incluso más allá. De hecho, terminó la secundaria en Alemania. Al graduarse, volvió a su país y se dedicó a estudiar actuación.
Fue entonces que adoptó el nombre artístico de Julianne Moore, uniendo sus dos nombres y tomando el segundo de su padre como apellido, ya que su nombre real estaba tomado en el registro de actores. Comenzó en series de televisión y en algunas obras de teatro, hasta que saltó al cine en 1990 con Tales from the Darkside. A lo largo de esa década comenzó a crecer en fama y consideración, estableciéndose a principios de los 2000 como una de las actrices más reputadas del medio.
Sus roles más frecuentes suelen ser los de mujeres fuertes, aunque sufridas, por lo que no es infrecuente verla llorando en la pantalla. Y así como ha actuado en grandes películas como Polvo de estrellas, Las horas y Hannibal, también ha tenido “deslices” como su actuación en El séptimo hijo, película fantástica juvenil que se exhibe en cines actualmente.
Polvo de estrellas es uno de sus papeles más fuertes y por el que también podría haber sido nominada al Oscar de este año. En esa película de David Cronenberg interpreta a Havana Segrand, una veterana actriz de Hollywood que vive a la sombra de su madre, también actriz, que intenta conseguir un papel en la cinta que hizo famosa justamente a su madre.
Entre otros de sus papeles más destacados se encuentran el de el ama de casa Cathy Whitaker que debe enfrentar a un esposo que se descubre homosexual en Lejos del paraíso y el papel como Laura Brown en Las Horas. Fue nominada al Oscar por ambos papeles en el mismo año. También resalta su trabajo en Mi familia, donde interpreta a una madre lesbiana que debe ayudar a su hijo a conocer al donante de esperma que fue su “padre”.
Moore ha ganado varios premios a lo largo de su trayectoria en Hollywood y anteriormente, en la televisión. Ahora, con Siempre Alice, donde interpreta a una mujer que combate contra los primeros signos del alzhéimer, parece que ha llegado el momento de arrasar con los galardones (algo que ya está haciendo) y además recibir el único que hasta el momento le ha sido esquivo: el Oscar, para el que recibió cuatro nominaciones anteriores, aunque sin poder obtener ninguna estatuilla.
Patricia Arquette: una mujer para recordar
Patricia Arquette era una actorzuela semidesconocida, apenas famosa por la hermana menor de Rosanna, cuando cayó bajo la mirada del director Tony Scott, quien a su vez es hermano menor de Ridley, ya que viene al caso. Scott le dio el papel el protagónico femenino en Escape salvaje (True romance), con guión del debutante Quentin Tarantino. Ese fue a comienzos de la década de 1990. Llamó el ojo de Tim Burton, que la convocó para Ed Wood, y así, entre película y película, se transformó en una rubia de una película de Lynch, Carretera perdida. En ese filme brilló como nunca, con una belleza digna del recuerdo.
A lo largo de la década de 1990 navegó por diferentes aguas. Participó en filmes olvidables dirigidos por ignotos directores de segunda línea (por ejemplo, Leonard Nimoy... sí, leyó bien), pero también trabajó con nombres de respeto, desde Stephen Frears a John Boorman, desde Michel Gondry al mismísimo Martin Scorsese en Vidas al límite. En televisión, brilló como la protagonista de Medium, una serie donde encarnó a una mujer que tenía poderes sobrenaturales.
En la primera década del siglo XXI, Arquette osciló entre comedias donde era la “rubiecita” y películas de autor. Entre ellas, trabajó con Richard Linklater en Fast food nation. El trabajo en Boyhood, dirigida de nuevo por Linklater, merece todo el reconocimiento de la academia de Hollywood. Debería quedarse con la estatuilla, aunque probablemente no lo obtenga. Si bien la cascada de premios que ha recibido por este trabajo impresiona, el Oscar es otro juego, con otros factores externos y todo parece indicar que no completará el quintento de grandes galardones.
De todos modos, nadie le quita lo bailado. A lo largo de los doce años de filmación de Boyhood, la madre de los niños avanza en una madurez que no solo es vital (su cuerpo con el paso del tiempo se va obviamente transformando), sino que la madurez correspondiente también juega a favor de Arquette. De la luminosidad de sus ojos poderosos a las arrugas en su cara, el cansancio de la crianza, las penalidades de las sucesivas separaciones de sus parejas masculinas, no muy lejanas de varias relaciones reales que Arquette ha tenido y superado (como por ejemplo, con Nicholas Cage, con quien estuvo casada nueve meses), se anudan en el espíritu de una actriz ya plenamente formada y capaz de enfrentar cualquier reto actoral.
El gran acierto de Linklater es haber descubierto a lo largo de los años, como si hubiera pelando una cebolla en cada una de sus capas, a una actriz de peso, que se anima a ponerse sobre las espaldas un papel complicado q ue explora los rincones más cotidianos y por esa razón complejos, de una mujer que luego de una vida de esfuerzo y trabajo se queda sola y piensaque sus manos quedaron vacías. En todo caso, gane o no gane, el premio para Arquette debería ser lo de menos.
J.K. Simmons: el descubrimiento tardío
A sus 60 años, este actor nacido en Detroit llega a los Oscar en su mejor momento. Ha cosechado la cifra de 30 premios, por su interpretación del profesor de música Terrence Fletcher en Whiplash: música y obsesión. El rol en esta película, que consiste en un violento y abusivo docente de música, le valió su primera nominación al Oscar, en la categoría de Mejor actor de reparto, donde es favorito. Pero esto no es todo: ha sido la interpretación que le ha valido por primera vez nominaciones y galardones en su carrera, no siendo especialmente considerado por su trabajo con anterioridad. Solo había recibido candidaturas a premios para elencos, por lo que casi se podría hablar de que el actor fue un “descubrimiento” a sus 60 años.
Antes de Whiplash, Simmons era conocido principalmente por su papel en la primera trilogía cinematográfica de Spiderman, en la que interpretó al jefe de Peter Parker en el Daily Bugle, el irascible J. Jonah Jameson, papel que ha repetido en videojuegos, dibujos animados sobre el arácnido y hasta en un episodio de la temporada 18 de Los Simpson. Otros roles destacados han sido el psiquiatra Emil Skoda en las varias versiones de la serie La ley y el orden, el presidiario neonazi Vernon Schillinger en la serie Oz y “Mac” McGuff, el padre de la protagonista en la película Juno. También participó en la biográfica Jobs, sobre la vida y obra del fundador de Apple.
La música ha sido importante en la vida del actor, ya que cuenta con un título en la materia y con un pasado como cantante en Broadway. No obstante, su trabajo en las pantallas se ha caracterizado por la interpretación de líderes o figuras de autoridad (y varias veces autoritarias, como Fletcher), a los que logra darles realismo, sin caer en el absurdo. Simmons lo logra incluso en su papel como Jameson, donde la exageración estaría más que justificada tratándose de un personaje que proviene del mundo de las historietas.
Ha participado tanto de filmes independientes como Juno o la propia Whiplash, hasta blockbusters como Spiderman o su próximo trabajo en Terminator: Génesis. Además de su labor en cine y televisión, Simmons también ha sido actor de voz en series de dibujos animados e incluso en videojuegos, cosechando buenas críticas por su rol de Cave Johnson en Portal 2. “El mejor elogio que alguna vez me hizo el público o productores o directores es que me mezclo completamente y me convierto en el personaje y nadie me percibe. Entonces la obra o la película o la serie de televisión suceden”, dijo Simmons alguna vez. Parece que finalmente esta capacidad ha sido reconocida.