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El 31 de diciembre, un algoritmo de la start up canadiense Blue Dot identificó el brote de una nueva enfermedad en Wuhan, y vaticinó que pronto se extendería a otras capitales asiáticas. La inteligencia artificial predijo el coronavirus antes de que las autoridades chinas anunciasen los primeros casos. Los datos se han convertido en uno de los principales aliados para predecir, controlar y gestionar situaciones de riesgo sanitario.
“Empezamos a pensar cómo podíamos ayudar y vimos dos grandes apartados con muchísimo potencial: las soluciones tecnológicas y los proyectos basados en datos”, explica José del Barrio, CEO y fundador de Samaipata. El fondo de capital riesgo ha promovido la creación de StopCorona, una iniciativa española en la que se han implicado emprendedores, inversores y profesionales expertos en tecnología y datos. En apenas tres semanas, más de 1.000 propuestas se han sumado a este movimiento, con nombres como Glovo, MásMóvil y Carto.


El objetivo es ponerse al servicio de las necesidades  del sistema sanitario. “Del mismo modo que el ecosistema ha sabido acelerar el crecimiento exponencial de los usuarios de sus apps y plataformas, estaba seguro de que entre todos podríamos lanzar iniciativas que contribuyesen a la contención del virus y a escalar la capacidad hospitalaria”, subraya .

Reinventar el material sanitario
Ante la escasez de material y la situación precaria de muchos profesionales sanitarios, los ‘makers’ han dado un paso al frente. Este nombre identifica a la comunidad de voluntarios que utiliza sus impresoras 3D para fabricar viseras de acetato, mascarillas y los primeros prototipos de respiradores asistidos. El grupo cuenta con una organización impecable, que se divide en capas territoriales para equilibrar las necesidades de los hospitales con la producción. Además de elaborar los materiales, validan sus propios prototipos y comparten los diseños en código abierto.

Una de las compañías extranjeras que forman parte de StopCorona es la ‘start up’ londinense Geomiq, una plataforma digital de fabricación aditiva que conecta ingenieros y diseñadores industriales con fabricantes. Trabaja con la comunidad española de ‘makers’, que ya conforman más de 15.000 personas y supera las 350.000 viseras de protección repartidas en toda España.

Otro proyecto destacado es The Open Ventilator, un respirador artificial diseñado para ayudar a pacientes con dificultades respiratorias graves. “Buscamos la forma de crear un respirador que fuese seguro a nivel médico y electromecánico y lo más fácil de producir posible”, indica Javier Asensio, coordinador médico del proyecto. El dispositivo, que ha obtenido buenos resultados en los ensayos con animales y está a la espera de iniciar pruebas en humanos, ha sido diseñado por ingenieros, médicos, informáticos y científicos, apoyados por el programa de talento joven Celera.

Cómo se predice la pandemia
¿Ha alcanzado ya España su pico máximo de contagiados? Sólo hay dos formas de saberlo con certeza: viajar al futuro o utilizar la inteligencia artificial. Olocip apuesta por lo segundo, y se apoya en ello para afirmar que España ya lo dejó atrás.
Se trata de la ‘start up’ fundada por el futbolista Esteban Granero, cuyo modelo de negocio se centra en la investigación y la aplicación de la inteligencia artificial al fútbol profesional. Ahora, la compañía se ha sumado a la iniciativa StopCorona: “Dada la capacidad de adaptación de nuestra tecnología y el valor del conocimiento generado, decidimos destinar nuestros recursos y capacidades en esta dirección”, explica Mario Garrido, responsable de desarrollo de negocio de Olocip. (Expansión - RIPE)

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