Suba del dólar empuja la inflación, pero se modera presión doméstica
Los precios aumentaron 1,04% en agosto y llevaron el registro interanual a 8,86%
La inflación se aceleró en agosto. Sin embargo, los bienes y servicios más relevantes para analizar la tendencia de los precios, aquellos que mostraron un comportamiento más rígido a la baja en los últimos meses, moderaron su aumento. El menor dinamismo de los salarios y la economía local en su conjunto redujo el ritmo de aumento de los precios que se fijan en el mercado doméstico, compensando la mayor presión provocada por un dólar más alto.
Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios al consumo subieron 1,04% en el mes de agosto, con lo cual el registro de inflación interanual pasó de 8,75% en los 12 meses finalizados en julio, a 8,86% en la última medición.
Al considerar solamente los bienes y servicios que constituyen el núcleo duro de los precios al consumo, el registro de agosto luce muy positivo, según los datos procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador.
En ese sentido, la inflación subyacente –que no considera los alimentos sin procesar ni los servicios públicos, cuyos precios fluctúan de forma más volátil y ajenos a la dinámica de mercado– se desaceleró de 8,39% a 8,17%.
Dentro de esa canasta más reducida de bienes y servicios se puede distinguir entre presiones domésticas sobre el nivel de precios y presiones importadas. El indicador externo incorpora aquellos bienes y servicios que se comercializan con el exterior –se exportan o importan– y por lo tanto, fijan sus precios en el mercado internacional.
La inflación importada pasó de 4,16% interanual a julio, a 5,34% al cierre de agosto. Esa fuerte aceleración se debió a la suba en el precio del dólar registrada en el último mes, de 3,7%. Si bien el dólar viene subiendo desde mayo, la suba no se vio reflejada hasta agosto.
Eso se debió a que la inflación se considera en comparación con igual período del año anterior y hasta julio el billete verde se mantenía todavía muy por debajo de los valores de 2012. En julio, el billete verde cotizaba 3,3% por debajo de igual mes del año pasado. Sin embargo, en agosto la cotización se ubicó 2,6% por encima del año anterior y eso repercutió sobre los precios de los productos importados y los de exportación.
En tanto, las presiones domésticas se redujeron considerablemente. La inflación no transable medida por la Unidad de Análisis Económico de El Observador registró una importante desaceleración, desde 10,33% a 9,43%. La desaceleración de la economía está restando dinamismo al componente doméstico de la inflación.
De hecho, el salario real de los trabajadores uruguayos acumula en los primeros siete meses del año una suba de 2,5%, mientras que en igual período del año pasado, el incremento fue de 4,8%.
En tanto, la inflación residual, compuesta por alimentos sin procesar y servicios públicos, registró una fuerte aceleración, de 9,84% a julio, a 10,93% en la última medición. En esa aceleración, peso fuerte la suba en el precio de la carne, frutas y verduras, como también el aumento interanual en el precio de la energía, explicado en su mayor parte por la promoción de UTE del año pasado “Tu ahorro vale doble”, que redujo el valor de la tarifa energética recogida por el INE entre julio y setiembre.
Expertos
Para la economista Florencia Carriquiry de Deloitte, estos niveles de inflación “son una restricción para permitir en los próximos meses subas del dólar de la magnitud que hemos estado viendo en estas últimas semanas”. Las proyecciones de esta consultora prevén una moderación en el ritmo de aumento de la divisa estadounidense en lo que resta del año. Consultada por el riesgo de que la inflación llegue al 10% en los próximos meses, respondió que su “diagnóstico es que la inflación va a permanecer en torno de 8% tanto este año como el próximo”.
En la misma línea, el socio de Vixion Consultores, Aldo Lema, dijo que el escenario de una inflación de 10% “tiene baja probabilidad para los próximos 12 meses”. Por otro lado, indicó que el cambio de política que definió el equipo económico sobre de mayo, “vino acompañado de una aceleración de los agregados monetarios que no ayuda a reencauzar la inflación”. Asimismo, aseguró que no habrá “una gran desaceleración de los salarios con una política monetaria expansiva, expectativas desancladas y desempleo bajo”.