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La selección sueca volverá a pelear por el oro doce años después de su última final olímpica, tras imponerse este viernes por 27-26 a Hungría en una semifinal en la que el golero Mattías Andersson se convirtió en el gran protagonista.

Un héroe inesperado, como la presencia de la propia Suecia en la gran final, dado el irregular momento por el que atraviesa el conjunto nórdico, que apenas hace un mes quedó fuera del próximo Mundial de España, tras caer en las eliminatorias de clasificación ante Montenegro.

Daño que compensaron y con creces Kallman, Ekberg, Doder o Kim Andersson, que tratarán de conquistar el próximo domingo en la capital británica el oro que se le resistió a la mítica selección sueca de los noventa, de la que los actuales técnicos Staffan Olsson y Ola Lindgren.

Dos leyendas vivas del handball sueco y mundial que tendrán la oportunidad de tomarse la revancha de las tres finales olímpicas consecutivas -Barcelona 92, Atlanta 96 y Sydney 00- que perdieron, gracias al portero Mattías Andersson, un habitual secundario.

Pero es que el encuentro de este viernes pareció un día de reivindicaciones, ya que si Andersson, demostró estar en condiciones de competir con Johan Sjostrand, el héroe de Suecia en los cuartos de final, por el bando húngaro el guardameta Roland Mikler también salió dispuesto a discutir la primacía de Nandor Fazekas.

De hecho, el espectacular arranque de Mikler permitió a los magiares albergar la esperanza de protagonizar una escapada, que el igualado marcador, se encargó pronto de demostrar que era totalmente falsa.

El buen trabajo del guardameta húngaro no encontró la colaboración de las estrellas magiares, ya que ni Csaszar, ni Mocsai, ni mucho menos Laszlo Nagy, que cerró en blanco la primera mitad, fueron capaces de rendir al nivel esperado.

Una circunstancia que dejó el ataque húngaro en manos de lateral Barna Putics, otro habitual secundario, que con sus goles mantuvo a flote en la primera parte a un errático conjunto magiar, que recordó más al que cayó goleado ante España en la primera fase, que al que derrotó a Islandia en los cuartos.
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