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A tres meses de que la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) y la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) establecieron la obligatoriedad de usar el cinturón de seguridad en el asiento trasero y lanzaron una campaña, continúan circulando taxis sin estos dispositivos.
El director de Unasev, Gerardo Barrios, admitió que hay muchos vehículos que no tienen cinturones o que, si los tienen, están en malas condiciones.

Por su parte, Carlos Silva, vocero del sindicato del taxi (SUATT), dijo a El Observador que “hay un buen porcentaje” de móviles que no tienen cinturones de seguridad, y agregó: “En los coches que trabajamos hoy, no existen ni las mínimas medidas de seguridad”.

Sin embargo, según dijo el presidente de la patronal del taxímetro, Óscar Dourado, todos los vehículos cumplen con las normativas de seguridad y cuentan con cinturones, ya que de lo contrario no podrían circular. Dourado afirmó que cuando recibe una denuncia de un usuario que encontró el vehículo en mal estado ese móvil no puede salir a la calle hasta que esté reparado.

La campaña, que fue lanzada en diciembre de 2012 por la Unasev y la IMM, tiene como objetivo incrementar el uso del cinturón en los asientos traseros de los taxis, ya que tres personas por día sufren lesiones en el rostro y cuerpo por chocar contra la mampara.

Para ello, la Unasev colocó distintivos con la frase “use el cinturón de seguridad” en toda la flota de taxis de Montevideo. Sin embargo, El Observador pudo constatar que en la capital circulan móviles que, o no tienen cinturones, o los que tienen están en mal estado.

Los taxis deben pasar por una inspección en las tres empresas de diagnóstico habilitadas Autok, Autotest y Autodiagonístico, donde se revisa que las ruedas, el motor, suspensiones y cinturones de seguridad, funcionen correctamente. Luego la intendencia inspecciona las condiciones estéticas del vehículo y que los cinturones estén en condiciones. Sin estas habilitaciones los vehículos no pueden circular, según lo establece la ordenanza de la comuna.

Por su parte, Barrios defendió la campaña porque, según opina, el rol de la Unasev es tratar de incorporar un mensaje y no fiscalizar. Según Barrios, la población debería exigir que los móviles tengan los elementos básicos de seguridad. “Si la población se va a tomar un taxi y ve que no tiene cinturón, no tiene por que subirse” dijo Barrios, quien aconsejó reclamar cuando se presentan estos casos.

Carlos Villar, encargado de las inspecciones en Autodiagnóstico, dijo a El Observador que los propietarios de los vehículos colocan un cinturón de seguridad que funciona para aprobar la inspección, y luego lo extraen y lo rotan en distintos móviles, para que puedan pasar la prueba.

Esta práctica también es reconocida por German Aguiñaga, director de Autotest, quien agregó que lo mismo ocurre con las cubiertas y otros elementos que pueden extraerse del vehículo. Aguiñaga dijo que esto se solucionaría con mayor fiscalización en las calles, porque allí se podría corroborar si los móviles tienen o no los cinturones.
Según datos de la Unasev, desde que se colocaron las mamparas en los taxis se cuadriplicó el número de traumatismos maxilo-faciales graves en los pasajeros que viajaban en la parte trasera del móvil.

El director de Tránsito y Transporte de la IMM, Hugo Bosca, dijo a El Observador que la fiscalización se realiza mediante el control vehicular anual. Pero aseguró que también hay fiscalizaciones sorpresivas, que se realizan de forma periódica en las paradas de taxis y en zonas aleatorias.

Pero para esa tarea de fiscalización, la IMM cuenta sólo con cinco inspectores, quienes se encargan de controlar el estado de los dispositivos de seguridad que debe tener cada taxi, tales como la radio, la mampara, y los cinturones de seguridad.

“Lo que vemos como alarmante, es que en los últimos controles, encontramos el anclaje del cinturón de seguridad escondido bajo el asiento. Los taximetristas aluden a que el pasajero, como le molesta, lo hunde, dejándolo del lado de la valija del auto y ellos a veces no se dan cuenta” explicó.

Ante la infracción, los inspectores simplemente obligan al chofer a repararlo, sin más sanciones. Mientras que, si el vehículo no posee el cinturón, se quita el permiso de circulación y se aplica una sanción económica de una Unidad Reajustable, equivalente a unos $645.

El jerarca explicó que se aplicaron varias multas en lo que va del año. Pero a su criterio, “no es una sanción económica suficiente como para preocupar al infractor”.
Por ese motivo, el Congreso de Intendentes analiza hacer un reajuste en el precio de las multas, que genere más responsabilidad en los automovilistas.
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