En el año 1986 una mujer fue ingresada en un hospital de Massachusetts debido a un dolor intenso en su pecho que se irradiaba hacia su brazo izquierdo. La mujer no sufría de enfermedades cardíacas y no tenía coágulos alrededor de las arterias que pusieran en riesgo su vida. Todo hacía parecer que se trataba de un ataque al corazón, pero no lo era.
Tener el "corazón roto" te puede matar
La ciencia ha demostrado que los ataques cardíacos pueden originarse por una emoción intensa y no solo por cuestiones fisiológicas