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Los dos primeros trabajadores de la empresa Servipiezas que llegaron a la planta este viernes las 6.30 de la mañana dispuestos a trabajar, no lo pudieron hacer. Un grupo de 10 empleados sindicados y entre 25 y 30 de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA) y del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Afines (SUNCA) ya se encontraban apostados en el portón de la planta impidiendo su ingreso.

Se trata de uno de los ejemplos más tensos de la huelga de metalúrgicos que comenzó el lunes, y que tiene a trabajadores y empresarios duramente enfrentados, mientras el Ministerio de Trabajo busca por estas horas acercar posiciones.

La semana pasada la empresa, como varias otras del ramo, había presentado un recurso de amparo ante la Justicia por la ocupación de la planta. La audiencia tuvo lugar este jueves. Cuando el sindicato llegó al juzgado, su abogado aseguró que la empresa estaba desalojada. La jueza se hizo presente en el lugar, comprobó lo que decía el empleado y, en principio, el conflicto había quedado solucionado.

La versión del gerente
A las 7 de la mañana llegó con la misma disposición el gerente de la empresa Alejo Maisonnave, a quien tampoco le permitieron el ingreso. Viendo las circunstancias, resolvió retirarse y convocar a los trabajadores que sí querían trabajar a una estación de servicio, ubicada a unas cuadras de la planta, para analizar la situación. Mientras se realizaba ese encuentro, Maisonnave recibió una llamada de uno de los trabajadores sindicados, quien le comunicó: “Hoy acá no trabaja nadie”, manifestó a El Observador.

Según contó Maisonnave, “el discurso” del sindicato cambió al mediodía cuando llegó a la planta el abogado de la empresa, la escribana de la Cámara de Metalúrgicos para labrar el acta y los medios de comunicación. A partir de entonces, los sindicalistas dejaron ingresar a los altos mandos, como al propio gerente, al jefe de planta y al jefe de compras, pero no a los operarios que se oponen a la medida sindical.

Parte de los trabajadores están en contra
“Nosotros no estamos de acuerdo con el planteo del sindicato. No entendemos por qué hacen esto, cuando la empresa siempre cumplió con todo. Nunca faltó en nada”, señaló Néstor Guerrero, uno de los empleados dispuesto a trabajar. “Están reclamando categorías (salariales), cuando estamos por encima de esa categoría”, agregó.

Otro de ellos adelantó que como hace ya cuatro días que no pueden trabajar y no están cobrando los jornales, plantearon a la empresa que los envíe a seguro de paro. “Nos dijeron que sí, que si no se resuelve hoy, nos mandan a seguro de desempleo”, agregó Oscar Bolazzi, otro de los empleados que pelea por trabajar.

Asamblea y amenazas
“La idea es informarles a los compañeros no sindicalizados las razones por las cuales estamos luchando. Los beneficios van a ser para todos. Además queremos desmentir a Oliveros (presidente de la Cámara de Metalúrgicos), que dijo que estábamos utilizando la fuerza”, manifestó otro trabajador sindicalizado, mientras esperaba a que comenzara una asamblea de trabajadores.

El ambiente se tensó cuando la escribana de la Cámara Metalúrgica preguntó si la empresa podía participar de la asamblea. “Una asamblea obrero patronal no corresponde. Cada parte por su lado”, le contestó tajantemente Abdala. “Si la empresa participa, entonces hay una injerencia de la empresa en asuntos sindicales”, advirtió. “Nosotros desde la mañana dejamos claro que no se le impide la circulación a nadie. Los capataces están adentro”, señaló. A lo que uno de los trabajadores no sindicalizado le contestó: “A mi hoy temprano no me dejaron entrar”.

Consultado por El Observador, Abdala señaló que “todo esto se trata de un circo montado por la Cámara Metalúrgica. El centro del problema es la huelga y nosotros estamos en huelga porque desde hace 17 meses queremos llegar a un acuerdo salarial y no lo logramos”.

“Acá hay una provocación patronal. Nosotros no citamos a la empresa. Son ellos los que amedrentan a los trabajadores para que insistan en que quieren entrar”, afirmó, al tiempo que volvió a reiterar que en ningún momento se le negó la entrada a ningún trabajador. “Adentro hay cinco de los mandos altos, algún capataz y un funcionario”, aseguró. “Los otros no entran porque no quieren y de mañana no pudieron ingresar porque estaba el portón cerrado con candado como todos los días, no por nosotros”, remarcó.

“¡Si entrás, no salís nunca más!”
Abdala realizaba estas declaraciones cuando un nuevo trabajador llegó a la planta dispuesto a ingresar. En ese momento, los ánimos se exaltaron y más de una veintena de sindicalistas le cortaron el paso gritándole: “¿A dónde vas? ¡Si entrás, no salís nunca más!”. Entre el griterío Abdala se le acercó a la ventanilla y en tono más pacífico lo convenció de que no entrara, de que participara de la asamblea para resolver las cosas de forma pacífica. Finalmente, el trabajador desistió de ingresar a la empresa, estacionó el auto afuera y se bajó.

Mientras tanto Miguel Oliveros, el presidente de la Cámara Metalúrgica, observaba la situación indignado porque la mayoría de las personas que impedían el ingreso a la planta no pertenecían ni siquiera a la Untmra. “La mayoría son del gremio de la construcción (SUNCA) y del Automóvil Club del Uruguay”, aseguró a El Observador.

Si esto sigue así, “estamos evaluando reiniciar la acción de amparo y hacer una denuncia policial”. Si hay algo que los trabajadores tienen claro es que el conflicto no se resuelve este viernes. “Nosotros vamos a luchar hasta lograr el convenio”, dijo uno de ellos.
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