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El impacto de las medidas argentinas en el puerto de Montevideo, y particularmente en Terminal Cuenca del Plata (TCP, especializada en contenedores), se ha sentido fuerte en la actividad de los últimos meses y se espera un mayor daño todavía. Ante la situación, la empresa ha estimulado las licencias de los meses de verano para evitar el envío de trabajadores a seguro de desempleo rotativo.

Los meses de verano, plena zafra de fruta y pescado proveniente de Argentina, siempre fueron de intensa actividad en años anteriores, por lo que era imposible pensar que TCP permitiera todas las licencias demandadas por los trabajadores en la temporada estival.

En esta época, en una situación normal, es cuando la terminal tiene un pico de actividad importante. Los transbordos de contenedores que llegan desde Argentina corresponden al 48% de toda la actividad de la terminal y en el período enero-mayo se registra un alto porcentaje de la llegada de esas mercaderías desde la Patagonia, según un informe de la empresa que poseen varios actores del Poder Ejecutivo.

Desde siempre, los trabajadores debían turnarse para salir de vacaciones en verano, pero en 2014 se encontraron con la novedad de que los directivos de TCP comunicaron al personal que todos los operarios que lo desearan, podrían tomar sus días de licencia correspondiente en enero, según explicaron algunos empleados de la terminal.

Esta situación evitó que la empresa iniciara los envíos rotativos a seguro de paro, medida anunciada en el boletín interno de este mes, que se entrega a los empleados al momento de cobrar los sueldos.

“Antes y después de las medidas argentinas”, se titula el material entregado, en el que palabras firmadas por el gerente de recursos humanos, Ignacio Macedo, manifiestan la necesidad de la empresa de “bajar sus costos de funcionamiento”.

“En este sentido –dice el boletín– estamos trabajando en un plan de envío al seguro de paro rotativo, como también en otras medidas que implican a las empresas tercerizadas y otros aspectos económicos que están siendo analizados por las demás áreas”, dice la comunicación de Macedo.

Por su parte, el gerente general de TCP, Karl Huts, firma un editorial en el mismo boletín en el que manifiesta poco optimismo en que la situación con Argentina cambie.

“Lamentablemente no avizoramos una solución a corto plazo, ya que las negociaciones gubernamentales entre Uruguay y Argentina ni siquiera se han iniciado. La ausencia de soluciones va a implicar que en el período enero-abril la caída de la actividad se acentúe aun más, debido a que no contaremos con la carga que se origina en la zafra de frutas y pescado proveniente del sur argentino”, asegura Huts.

En la comunicación también se refiere a los espacios vacíos que se pueden ver en la terminal, lo que se detalla en texto aparte (ver claves). Además, se publican fotos en las que compara la ocupación de la playa de contenedores entre octubre y diciembre de 2013.

“Todos hemos podido notar cómo amplios sectores de la terminal, que hace algunas semanas se encontraban ocupados, hoy se destacan justamente por estar vacíos”, expresa el editorial.

Las medidas argentinas radican en no permitir la escala de sus cargas en puertos uruguayos, exigiendo, además, que sus mercaderías sean transportadas por buques embanderados en países con los cuales Argentina posee acuerdo de transporte. Justamente, Uruguay no es uno de ellos y tampoco existiría flota adecuada para hacer estos viajes de cabotaje, que hasta la disposición del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se hacían con buques de banderas de conveniencia de terceros países.

La situación ha golpeado a todo el movimiento marítimo uruguayo, lo que redunda en una merma en la actividad de sectores como el logístico, entre otros. La baja en los volúmenes manejados por el puerto de Montevideo ha llevado a las navieras a replantearse la dinámica en la región, haciendo base en puertos como el de Río Grande.

La preocupación del sector privado es creciente y se espera por una comunicación del presidente de la República, José Mujica, con su par argentina para intentar destrabar una situación que se ha tornado crítica.

Bloque 8. Está totalmente vacío con una pérdida de 459 contenedores de 40 pies, lo que equivale a 900 teus.

Bloque 10. Actualmente está ocupado con contenedores secos, lo que significa una pérdida de 138 contenedores refrigerados, equivalentes a 270 teus.

Refrigerados. Además de la situación en los bloques 8 y 10, hay espacios subutilizados, por lo que la pérdida de carga refrigerada (reefer) asciende al 55% de la capacidad de frío de la terminal.

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