ver más

Sobre fines de 2011 la panificadora La Sin Rival vivió un momento difícil. La planta de la empresa familiar, fundada en 1938, permaneció 45 días ocupada por sus trabajadores. Esta situación se revirtió cuando un inversor compró la firma. Los empleados levantaron la ocupación -previo acuerdo con el Ministerio de Trabajo- , dando inicio a una nueva etapa. Quien adquirió la empresa fue Mónica Calvar, dueña también de la fábrica de pastas La Sin Rival. Aunque ambas empresas compartían nombre comercial, nunca habían sido propiedad de la misma familia. Desde la compra, la gerencia general fue ocupada por el contador Marcelo Ríos, quien considera que, después de un tiempo ausente de las góndolas, “el público le volvió a agarrar confianza a la marca”.

¿Qué balance hace de este primer año de gestión?
Es extremadamente positivo. No pensaba que íbamos a recuperar tanto terreno en tan poco tiempo. Hemos crecido mucho y estamos con perspectivas de seguir creciendo. Estamos triplicando la producción que hacíamos hace un año y va a seguir aumentando. Pensamos en comenzar a hacer publicidad. Sacamos diferentes productos. Hemos atacado otros sectores de mercado a los cuales ingresamos con mucha fuerza.

¿Qué volúmenes manejan?
Prefiero reservar el tema de volúmenes. Puedo decir que en un año se triplicó. Veníamos de estar fuera del mercado. Empezamos a producir. Pero se triplicó y va en vías de seguir creciendo.

¿Hoy la empresa es rentable?
Sí. Se reperfiló la deuda que existía y se está pagando todo lo adeudado, no puedo decir de manera cómoda, porque había mucha deuda, pero se está abonando tranquilamente.

¿Están exportando parte de la producción o se están enfocando en el mercado interno?
Estamos enfocados en el mercado interno porque nos dimos cuenta que crecíamos y no teníamos un techo visible, por lo menos por ahora. Igualmente sí estamos enviando mercadería a Miami -a la cadena de supermercados Wal Mart- y estamos para ingresar a dos o tres lugares en América Latina. Estamos en plena negociación.

¿A quién identifica como el principal competidor?
Hoy es Bimbo. Ha adquirido las marcas de Los Sorchantes y las otras que ya se saben cuáles son. Creo que nosotros somos quienes les seguimos. Pero tenemos un diferencial en calidad, en el producto que hacemos. Tenemos un producto que no tiene ninguna materia prima de origen animal. No tiene lactosa. Grasas trans, tampoco. Las mutualistas y los nutricionistas recomiendan nuestros productos por ese motivo. Creo que somos el pan y los productos más sanos en el rubro. Estamos enfocándonos mucho en ese diferencial que tenemos con la competencia. Nuestro pan es diferente. Estamos apostando a que la gente apueste al capital nacional y no al capital multinacional. Defendemos la industria nacional y el capital nacional. Espero que el consumidor uruguayo sepa dónde va a buscar el producto que más le conviene, también, al país.

¿Cuáles son los principales desafíos de la industria alimenticia?
Con la materia prima a veces tenemos algún problema. El precio de los alimentos viene subiendo. La inflación hace que la gente tenga menos poder adquisitivo y eso repercute en el consumo. A veces, nos suben algunos costos que no podemos trasladar de manera inmediata. Hay que esperar unos meses para no darle un palo al consumidor.
Seguí leyendo