El diario estadounidense The New York Times analizó la situación en Uruguay tras el anuncio del gobierno de impulsar la legalización de la venta de marihuana para contrarrestar la violencia generada por otras drogas como la pasta base.
El diario estadounidense The New York Times analizó la situación en Uruguay tras el anuncio del gobierno de impulsar la legalización de la venta de marihuana para contrarrestar la violencia generada por otras drogas como la pasta base.
Aprobar el proyecto “convertiría a Uruguay en la primera república marihuanera en el mundo, saltándose a Holanda, que ha ignorado la venta y el consumo de la marihuana oficialmente desde 1976, y a Portugal, que ha abolido todas las penas criminales por el uso de las drogas desde el 2001”, indica la nota.
“Aquí, por el contrario, nacería una nueva industria manejada por el Estado, creada por burócratas gubernamentales convencidos que la oposición a la marihuana es, simplemente, obsoleta”, añade el texto.
El informe señala que el “famosamente impulsivo” presidente José Mujica llamó a hacer una “legalización regulada y controlada de la marihuana” dentro del plan de seguridad que propone el gobierno.
“Y ahora de lo único que se habla aquí es del impacto que podría tener un mercado formal para lo que Ronald Reagan describió como ‘probablemente la droga más peligrosa en América’ ”, indica The New York Times.
Para la nota se entrevistó a consumidores uruguayos que plantan su propio cannabis. Uno de ellos, Gabriel, dijo que los actuales grandes proveedores inevitablemente se tendrán que adaptar si se aprueba el proyecto. “La pregunta sería, ¿se adaptarán para bien o para mal?”, agrega la nota.
“Tal vez empezarían a vender cocaína más barata, dijo Gabriel, causando más problemas. O tal vez serán desplazados del negocio de las drogas por completo. Por ahora, al menos, parecen tenerle miedo al cambio: según Gabriel un kilo de marihuana ahora cuesta $470 en Uruguay, cuando antes del anuncio de la propuesta de legalización su costo era de $375”, señala el informe.
“Están tratando de ganar todo el dinero que puedan,” dijo Gabriel. “Piensan que la legalización es inminente”, concluye la nota de The New York Times.