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Al menos 90 personas murieron y cerca de 200 resultaron heridas en varios ataques dinamiteros y con morteros contra blancos chiíes en Bagdad y al norte de la capital, una evidencia más de lo que parece ser una renovada campaña de violencia de la insurgencia suní contra los chiíes.

Estas explosiones tienen lugar a la vez que Estados Unidos envía nuevos refuerzos a Irak para hacer frente a la violencia que vive el país, principalmente religiosa, que ha causado más de 16.800 muertos en 2006, según la ONU.

(AFP)

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