Cuando nuestro compañero de cuatro patas comienza a toser, es normal que como dueños sintamos preocupación. La tos en perros puede ser síntoma de una amplia gama de afecciones, algunas más leves y otras que requieren atención veterinaria urgente. Desde un simple resfriado hasta condiciones más graves como problemas cardíacos o respiratorios, es crucial estar informado para actuar correctamente y asegurar el bienestar de nuestra mascota.
Este artículo tiene como objetivo brindarte toda la información necesaria para identificar las causas de la tos en perros y las medidas a tomar para proteger a tu mascota de posibles riesgos, garantizando su salud y bienestar.
Salud animal: cuáles son las causas de la tos de un perro
La tos en los perros puede ser alarmante para los dueños, especialmente cuando se parece a un ahogamiento. Observar cuidadosamente a nuestra mascota puede revelar que, en muchos casos, no existe una obstrucción física en los conductos respiratorios. Es importante prestar atención al lenguaje corporal del perro.
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Enfermedades respiratorias como bronquitis y neumonía pueden provocar síntomas similares a los del ahogamiento en perros.
Un estiramiento de la cabeza, extensión de los codos, y la producción de un sonido peculiar de ahogamiento pueden indicar un estornudo inverso. Este fenómeno, aunque preocupante, no es una enfermedad, sino un reflejo involuntario y generalmente inofensivo que puede ocurrir por excitación, cambios bruscos de temperatura, o la inhalación de olores intensos.
Por otro lado, la presencia de mocos junto con la tos sugiere condiciones que requieren atención diferente. La irritación por un factor externo, como plantas o productos químicos, suele ser menos grave y el moco tiende a ser transparente, desapareciendo una vez que el perro limpia sus fosas nasales. Sin embargo, si la tos se acompaña de mocos amarillos o verdes, podría ser un indicador de infección y necesitaría intervención veterinaria.
La tos seca en perros puede ser un ciclo irritante y difícil de detener, provocado por:
- Cambios bruscos de temperatura
- Factores ambientales, como contaminación, humo de tabaco, polvo, y ambientadores
- Ladrar excesivamente
- Tirar mucho de la correa
Aunque estas situaciones pueden ser menos alarmantes, es crucial observar la persistencia de los síntomas para determinar si es necesario buscar ayuda profesional.
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La tos de las perreras es una enfermedad infecciosa muy contagiosa en perros.
En casos más graves, como la presencia de cuerpos extraños en las vías respiratorias, enfermedades respiratorias severas como la tos de las perreras, colapsos de tráquea o faringe, bronquitis, tumores en las vías respiratorias, o problemas cardíacos, es imprescindible la consulta veterinaria. Estas condiciones pueden presentar síntomas similares, como tos y arcadas, pero requieren diagnósticos y tratamientos específicos para asegurar la salud de nuestra mascota.
Prevención y cuidados básicos para mantener a tu perro libre de tos
Para garantizar la salud y el bienestar de nuestros perros, existen una serie de medidas preventivas y cuidados básicos que podemos implementar. Estas acciones no solo ayudan a prevenir la aparición de tos y otros síntomas, sino que también fortalecen el sistema inmunológico de nuestra mascota, ayudándola a combatir posibles enfermedades:
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Vacunación al día: asegurarse de que tu perro esté correctamente vacunado, especialmente contra enfermedades como la tos de las perreras, es fundamental para su salud. Consulta con tu veterinario el plan de vacunación más adecuado.
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Controles veterinarios regulares: las visitas periódicas al veterinario permiten detectar a tiempo cualquier signo de enfermedad y mantener controlados los problemas de salud preexistentes.
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Buena higiene: mantener limpio el entorno de tu perro, incluyendo su lugar de descanso, juguetes y utensilios de comida, puede prevenir la transmisión de enfermedades.
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Cuidado ambiental: evita la exposición prolongada a ambientes con humo de tabaco, polvo o productos químicos que puedan irritar las vías respiratorias de tu perro.
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Ejercicio moderado: el ejercicio regular ayuda a mantener a tu perro en buen estado físico, pero evita el exceso de actividad que podría provocar fatiga o estrés.
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Dieta equilibrada: una nutrición adecuada es clave para el sistema inmunológico. Asegúrate de que tu perro reciba una dieta balanceada adecuada a su edad, tamaño y necesidades específicas.