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Luego de que la huelga de camioneros en Brasil comenzara a ceder este martes tras ocho días de bloqueos que produjeron la paralización económica del país, la administración de Michel Temer recibió un nuevo golpe que promete complicar otra vez la realidad del transporte nacional.

La Federación Única de los Petroleros (FUP), que agrupa a la mayoría de los sindicatos de empleados de las industrias petroleras, convocó a una huelga de 72 horas de "advertencia" en respaldo a la petición de los camioneros en huelga para que la estatal Petrobras reduzca los precios de los combustibles, que se han disparado con las turbulencias en los mercados internacionales de crudo.

La huelga, según la FUP, también busca presionar la renuncia del presidente de Petrobras, Pedro Parente, y denunciar las supuestas maniobras del gobierno para vender activos de la mayor empresa de Brasil a multinacionales o privatizar la empresa.

"La actual política de reajustes de los derivados del petróleo que causó la disparada de los precios de los combustibles es reflejo directo del mayor desmonte de la historia de Petrobras. Los culpados por el caos son Pedro Parente y Michel Temer", afirma el comunicado de la FUP.

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Las seis principales centrales sindicales del país –CUT, Força Sindical, UGT, CTB, Nueva Central y CSB– expresaron su apoyo al paro con un comunicado.

"Entendemos que las reivindicaciones de los empleados de las petroleras son justas y señalan a la necesidad de proteger a Petrobras de la especulación financiera y de su venta a multinacionales", explicó la misiva firmada en conjunto por los presidentes de las centrales.

El presidente de Petrobras respondió con una carta este lunes donde se mostró en contra de la huelga y le pidió a los trabajadores que reflexionen sobre el agravamiento que esto genera a la crisis iniciada por el paro de los camioneros.

"¿Cómo Petrobras y su fuerza de trabajo pueden ayudar a mejorar a Brasil en este momento? No creemos que sea con paralizaciones y con presiones para que reduzcamos nuestros precios", dice la misiva de Parente.

El jefe de gabinete de Temer, Eliseu Padilha, descartó una partida de Parente, a quien calificó como "un gestor eficaz y eficiente".

Parente asumió la presidencia de Petrobras en 2016, luego de que el grupo se viera en el centro del extenso esquema de corrupción develado en la Operación Lava Jato, que en los últimos años llevó a importantes figuras de la escena política y empresarial tras las rejas.

Parente centró su gestión en el restableecimiento de las finanzas y de la credibilidad de la empresa. Recurrió para ello a una "transparencia" de precios, ajustando las tarifas diariamente en función de las cotizaciones del mercado internacional.

Fue precisamente esa política la que llevó a los camioneros a bloquear carreteras y paralizar el país, ante la disparada de los precios del gasoil.

La huelga de camioneros comenzó a ceder este martes

La huelga de camioneros iniciada el 20 de mayo produjo más de 1.200 cortes en 25 de los 26 estados, según información de la Policía Rodoviaria de Brasil (PRB) recogida por Folha de Sao Paulo, e impidió el abastecimiento de combustible y el traslado de todo tipo de mercancías, incluido alimentos, materias primas y medicamentos, a los centros de venta y distribución correspondientes.

Este domingo, Temer anunció un acuerdo con los principales sindicatos de camioneros del país para reducir 46 centavos de real por litro de gasoil durante 60 días para descomprimir la situación y conformar a los manifestantes que protestan contra las constantes alzas del precio del gasoil y la fuerte devaluación del real en los últimos meses.

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Sin embargo, recién este martes comenzó una significativa intervención policial para liberar la mayoría de los bloqueos y abastecer gradualmente a las estaciones de servicio.

Los militares y la policía fueron los encargados de escoltar a los camiones de combustible que abastecieron a las estaciones de servicio y a los camiones portadores de alimentos que se dirigían a los mercados de barrios principalmente carenciados, donde las góndolas con productos frescos escaseaban.

El director general de la Agencia Nacional de Petróleo (ANP), Décio Oddone, dijo a O Globo que espera se normalice el abastecimiento de combustible en un lapso de entre cinco y siete días, a menos que exista una "colaboración inmediata" de los manifestantes.

Aún hay cientos de cortes en, por lo menos, 17 estados del país, según información de O Globo.
Pese a que los daños económicos ocasionados por la huelga son, hasta ahora, incalculables, la Asociación Brasileña de Comercio Exterior (AEB) estimó que en estos nueve días de paralización se dejó de exportar US$ 1.000 millones en productos.

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