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El Ministerio de Trabajo exhortó a empresarios y trabajadores que “aceleren” el ritmo de esta ronda de los Consejos de Salarios. Pretende que las negociaciones se cierren antes del 30 de setiembre o estén encaminadas; de lo contrario, el gobierno comenzará a presentar propuestas para someterla a votación de las partes o decretar los ajustes, como último paso.
El director Nacional de Trabajo, Luis Romero, dijo ayer a El Observador que al gobierno le preocupa la “lentitud” que vienen mostrando los distintos grupos de negociación. “No podemos tener Consejos de Salarios eternos. Eso generaría un descreimiento de la negociación y el pago de retroactividad que complican a todo el mundo”, señaló.

El funcionario adelantó que el gobierno dio plazo hasta el 30 de setiembre para evaluar la marcha de la negociación. “Si no hay avances, tomamos la decisión política de llevarlo a votación. Hemos demostrado que tenemos flexibilidad; ahora queremos avanzar”, afirmó.
El Poder Ejecutivo transmitió esta posición en la última reunión del Consejo Superior Tripartido la pasada semana y luego confirmó su intención con una orden que circuló de la Dirección Nacional de Trabajo para que las distintas mesas culminen la negociación en el correr de este mes.

El Ministerio de Trabajo está preocupado porque hay ramas donde las partes ni siquiera han elevado sus plataformas reivindicativas que son el disparador de la negociación, más allá de los lineamientos generales que fijó el Poder Ejecutivo.

Esta es la última gran ronda de los Consejos de Salarios de este período de gobierno. Comprende a 122 subgrupos de actividad que emplean a más de medio millón de trabajadores.

El presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Javier Carrau, dijo que ve difícil que la negociación de varios grupos pueda cerrarse en el corto plazo, aunque reconoció que a los empresarios les “preocupa” que esta se prolongue porque luego deben afrontar “pagos importantes por retroactividad” que afectarán la rentabilidad de las empresas.
Los convenios de los grupos que están negociando cayeron el pasado 30 de junio y algunos sectores ya han expresado ante el Ministerio de Trabajo que no están dispuestos a pagar una retroactividad mayor a un mes.

Por experiencias anteriores, la negociación para la renovación de los convenios salariales “demanda entre tres y cuatro meses”, recordó a El Observador, el asesor laboral de la CIU, Juan José Fraschini. Agregó que no se trata de una “negociación sencilla” porque no sólo se discuten “aumentos de salarios”.

El asesor laboral de la CIU explicó que los retrasos que muestran algunos subgrupos obedece a que muchos “esperan” qué propuestas planten otras ramas de actividad, para luego comenzar a elaborar sus planteos. En caso de que las partes no lleguen a un acuerdo, el Poder Ejecutivo queda facultado para aprobar los ajustes salariales por decreto, aunque esta es una última instancia a la que generalmente no se apela.

¿Qué piden?
Los lineamientos que puso sobre la mesa el Ejecutivo en esta ronda de los Consejos de Salarios el Ejecutivo establecieron cómo máximo incrementos de salario real de 3% anual, atados al desempeño de cada sector en particular. Además, los sueldos por debajo de $ 10.000 percibirán un aumento real adicional de 2%, y bajo ninguna circunstancia está prevista la pérdida de ingreso.

Con este escenario, la plataforma reivindicativa que plantearon los representantes de algunos subgrupos de trabajadores parece apuntar a otro tipo de exigencias. Según comentó Fraschini, hay grupos que han solicitado que se pague por igual si un trabajador no puede ir por enfermedad, que se autoricen más días por licencia sindical y que se reduzca a 6 horas la jornada de trabajo pero que se pague por el equivalente a 8 horas, entre otras. “Hay sectores que no tienen una ubicación de la realidad. Se está solicitando un sinfín de planteos que son imposibles de abordar en su conjunto”, advirtió el asesor de la CIU.

Sindicatos optan por vieja fórmula
La innovación que elevó el Ministerio de Economía en esta ronda de negociación salarial tiene poca acogida en los gremios de los trabajadores que optan por la vieja fórmula de ajuste. Es decir, inflación proyectada -que es el centro del rango meta (5%)-, crecimiento de salario real y correctivos por inflación pasada. En cambio, la fórmula de Economía sugiere tomar ajustes nominales mayores a cambio de eliminar los correctivos por inflación pasada.

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