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Más barato, más rápido, más limpio, más cómodo. Así es el secreto mejor guardado del transporte público: los trenes que unen la Nueva Terminal de AFE, en el barrio de la Aguada, con la localidad de 25 de Agosto, en el departamento de Florida.

“Al ferrocarril se lo ve como vetusto, lento y feo, pero esto da otra perspectiva”, dijo a El Observador Juan Silveira, gerente de pasajeros de AFE. La línea Norte traslada 1.200 pasajeros por día en 11 frecuencias de lunes a viernes y siete los fines de semana en vagones con aire acondicionado, mesas, asientos reclinables y servicios higiénicos. “Están con un cuidado europeo”, bromeó. Pero es cierto.

Gran parte del recorrido de la línea Norte es paralelo al corredor Garzón, siendo la competencia directa de las líneas D5 y G (antes llamadas 130 y 468). Los ómnibus tardan entre 20 y 30 minutos en recorrer solo los seis kilómetros que tiene el corredor.

En tren, el viaje entre la Nueva Terminal y Plaza Colón dura 19 minutos. La distancia entre los dos puntos es de 11 kilómetros. “Con el tren no vas parando en cada semáforo”, resaltó Jonathan, un joven que se traslada desde La Paz todos los días y que decidió obviar el corredor Garzón. En ómnibus tardaba más de una hora. “Y además me sale más barato”, agregó. El boleto le cuesta $ 17. Sube a $ 32 si el destino es Las Piedras.

Silveira no pudo precisar si será por la influencia del corredor Garzón, pero desde setiembre –cuando los cinco nuevos coches motores diesel fueron puestos sobre los rieles– la línea Norte ganó 33% de pasaje. Los 900 usuarios de antes representaban el 1% de los viajes totales por el llamado corredor norte.

“Si se hubiesen invertido los US$ 6 millones del corredor Garzón (en la línea Norte), se hubiese mejorado sustancialmente los pasos a nivel y las zonas de transferencia. Con mucho menos dinero se hubiese mejorado la velocidad con una combinación (entre ómnibus y tren) o (solo) con el tren, pero nunca se tuvo en cuenta al servicio ferroviario”, expresó Silveira.

La velocidad es la principal ventaja del tren. Nueve minutos para llegar a Paso Molino, 14 para Sayago, 19 para Plaza Colón, 27 para La Paz, 32 para Las Piedras: a 19,6 kilómetros de Montevideo.

Richard Espino y Onildo Martínez, dos de los conductores de la línea Norte, coincidieron en que se pueden recorrer en 25 minutos.

La velocidad osciló entre 40 y 80 kilómetros por hora durante todo el recorrido que hizo El Observador. Esto es cinco veces más de lo que corre en promedio un ómnibus por Montevideo (16 kilómetros por hora) y diez veces más que la velocidad a la que transitan en el Centro. Además, las salidas son puntuales. “Ningún ómnibus tiene estos tiempos”, afirmó el gerente de pasajeros.

Así también lo afirman los viajeros. Carla, vecina de Las Piedras, se sube al tren todos los días para ir a trabajar a Colón. Su único reclamo es que faltan frecuencias. “Para los trabajadores es rápido. Es súper limpio y tiene aire acondicionado. Y la atención (del guarda y conductor) es familiar”, dijo.

Valeria, otra paisana de Las Piedras, viaja con frecuencia hasta la estación Yatay con sus dos hijos. La opción del tren sobre el ómnibus es que le resulta más cómodo para subir con el cochecito de bebé. Matías también elige el tren para ir desde el barrio El Dorado (Las Piedras) hasta Montevideo. “Es más rápido y siempre viajo sentado. A esta hora (17 horas) es imposible agarrar un asiento en un ómnibus”, dijo a El Observador.

Otra competencia que gana el tren es el recorrido hasta Pando y Empalme Olmos. La línea Este –solo de carga– demora 50 minutos en llegar al destino. Un ómnibus tarda 1 hora 45 minutos.

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