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Tras pasar 18 días en una cueva, los 12 niños tailandeses y su entrenador vieron la luz

El martes culminó la operación de rescate de forma exitosa

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11 de julio de 2018 a las 05:00

¿Cómo sacar a 13 personas de una cueva inundada por estrechos pasadizos? La pregunta rondó durante varios días en la cabeza de los especialistas tailandeses hasta que tomaron una decisión: pese a los riesgos que implicaba la medida, los sacarían buceando. Y así fue.

La evacuación de los 12 niños, de entre 11 y 16 años, y su entrenador de fútbol atrapados en la cueva del norte de Tailandia terminó este martes, después de que los rescatados pasaran más de dos semanas bajo tierra.

"Los 12 Jabalíes Salvajes -el nombre de su equipo de fútbol- y su entrenador fueron evacuados de la cueva", anunció en Facebook el cuerpo de élite de la marina tailandesa que participó en el rescate.

Este martes se completó la operación de rescate de los últimos cuatro niños y el entrenador con la presión de las lluvias que apuraban a los rescatistas.

De un total de 13, cinco salieron el martes, cuatro el lunes y otros cuatro el domingo. Un equipo de expertos buzos extranjeros flanqueados por comandos de la marina tailandesa llevaron a cabo las operaciones que fueron meticulosamente planificadas.

Entre los túneles inundados y los pasadizos por los que había que deslizarse, el recorrido estaba lleno de dificultades.

Su rescate puso fin a una compleja operación que desencadenó masivas jornadas de oración en Tailandia y contó con la colaboración de especialistas de varios países.

Los primeros ocho niños se encuentran en "buen estado" de salud, indicaron las autoridades. Ellos ya fueron sometidos a radiologías y análisis de sangre. Dos de ellos, que mostraban síntomas de neumonía, recibieron antibióticos y se encuentran en un "estado normal", dijo el responsable, que indicó que todos permanecerán en observación en el hospital durante una semana.

El drama se siguió con atención en Tailandia pero también desde el extranjero. Los niños recibieron mensajes de apoyo de celebridades de lo más diverso, desde el presidente estadounidense, Donald Trump, hasta el gurú de la tecnología Elon Musk, pasando por el astro argentino del fútbol Lionel Messi.

La primera ministra británica, Theresa May, celebró este martes en Twitter "la valentía de todas las personas implicadas" en la operación. "¡Todos liberados, buen trabajo!", comentó por su parte Donald Trump.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, invitó incluso a los niños a asistir a la final del Mundial de Fútbol el próximo 15 de julio en Moscú. Pero, según un alto responsable del ministerio de Salud estos no podrán ir a Rusia y deberán permanecer en el hospital durante un tiempo.

La historia

El 23 de junio a las 10 de la mañana comenzó la práctica del equipo de fútbol Jabalíes Salvajes. Al terminar el entrenamiento decidieron ir a explorar la cueva de Tham Luang. Dejaron las bicicletas y sus botines de fútbol en la entrada y emprendieron su marcha hacia el interior de la cueva. Pero cuando quisieron volver a sus hogares ya era tarde, porque las lluvias torrenciales inundaron la cueva e impidieron su salida. Sus padres comenzaron a preocuparse porque no llegaban a sus casas, por lo que informaron su desaparición ante la policía.

Esa misma noche, los agentes comenzaron a buscar a los chicos y encontraron sus pertenencias en la entrada de la cueva y huellas de manos y pies, que indicaban que habían estado ahí. Al enterarse de que podían estar allí, los familiares se acercaron al lugar.

El lunes 25 de junio comenzó la búsqueda dentro de la cueva. Ese día ingresaron dos buzos de la marina tailandesa cuyo plan era llegar a una bolsa de aire en donde se creía que los jóvenes podrían haber encontrado refugio. Pero debieron abandonar la búsqueda debido a que el nivel del agua dentro de la cueva había subido. Dos días después llegaron más de 30 militares desde Estados Unidos y tres buzos británicos para ayudar en la operación de búsqueda. Sin embargo, tuvieron que suspender porque las lluvias torrenciales volvieron a inundar la cueva. Para controlar la cantidad de agua se instalaron bombas que la extraían y despejaban el acceso a la gruta.

Nueve días después del comienzo de la búsqueda los buzos británicos encontraron a los chicos a 400 metros de Pattaya Beach, lugar en donde el equipo de búsqueda sospechaba que estaban. Al encontrarlos les transmitieron tranquilidad y les prometieron que volverían con más gente para ayudarlos a salir. En un video publicado por los propios buzos se puede observar el momento justo en donde los encuentran, en el que se ve a las 12 chicos descalzos, sentados sobre una gran roca. Les pidieron que les llevaran comida y les preguntaron qué día era, ante lo que uno de los buzos dijo: "Lunes. Han estado aquí 10 días. Ustedes son muy fuertes".

Los familiares que estaban en los alrededores de la cueva festejaron la buena noticia. Pero el gran desafío era encontrar la manera de rescatarlos sin correr peligro. El equipo de rescate manejó tres posibles opciones para sacarlos.

La primera fue perforar la cueva y crear nuevas rutas de acceso y de salida. Desde el inicio de las tareas de búsqueda consideraron esta opción para drenar el agua de la inundación, pero el grosor de la piedra de las paredes era mucho y descartaron la idea. Además se deberían haber realizado previas inspecciones dentro de la caverna para evitar posibles derrumbes.

Otra opción fue esperar a que paren la lluvias y baje la inundación. Mientras tanto se los abastecería de alimentos y medicamentos para que soportaran todo el tiempo necesario dentro de la cueva. Pero esta opción también se descartó por el estado de salud de los niños.

La última opción era sacarlos buceando, pero era la más peligrosa de todas."Con ese tipo de condiciones extremas es muy fácil y muy probable que se aterroricen y puedan acabar con su vida o la de los rescatistas", señaló a la BBC Edd Sorenson, coordinador regional en Florida de la Organización Internacional de Recuperación de Cavernas Submarinas.

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A pesar de los peligros que señalaron los profesionales, las autoridades decidieron sacar a los niños buceando. Ingresaron un equipo de diez militares y un médico para evaluar la evolución física de los jóvenes y decidir cuándo comenzar el rescate. Si bien se encontraban en buena condición física, habían perdido mucho peso y estaban cansados, por lo que necesitaban un tiempo para reponerse.

Además tenían que tener en cuenta la reacción de los niños a lo que iban a tener que soportar durante el rescate; nula visibilidad y la fría temperatura del agua. Otra de las contras que tenían los rescatistas era que los niños no sabían nadar, por lo que debían enseñarles a nadar y a bucear al mismo tiempo.

El viernes 6 de julio ocurrió lo que nadie esperaba, un buzo tailandés murió por falta de oxígeno mientras volvía de suministrar a los niños con comida y medicamentos. Esta tragedia puso en duda la seguridad del plan que pensaban implementar. En cada viaje, los rescatistas debían recorrer 1,7 kilómetros, un camino de 11 horas ida y vuelta.

Al día siguiente, el entrenador envió un mensaje de disculpas a todos los familiares de sus jugadores por todo lo ocurrido. Los niños también mandaron mensajes a sus familiares para intentar transmitir tranquilidad. "Mamá, papá, los quiero. Estamos bien. No se preocupen", "Todos somos fuertes" fueron algunos de los mensajes que los niños escribieron en las cartas.

Finalmente, el domingo 8 de julio comenzó el rescate que terminó de la mejor manera posible.


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