Rodrigo Rato cumplirá el martes un año al frente del FMI, donde ha demostrado su habilidad política en un organismo criticado por su rudeza, pero su temple sólo se pondrá a prueba cuando haya una crisis económica, según los expertos.
Rodrigo Rato cumplirá el martes un año al frente del FMI, donde ha demostrado su habilidad política en un organismo criticado por su rudeza, pero su temple sólo se pondrá a prueba cuando haya una crisis económica, según los expertos.
Pero el sillón del piso 12 de su sede en Washington no es tan cómodo como podría parecer.
A Rato le ha sonreído la suerte. El año pasado, cuando llegó al FMI, el mundo creció un 5,1 por ciento, una tasa extraordinariamente alta.
Por ello, el organismo no se ha colocado el casco de bombero para responder a alguna crisis económica en un punto u otro del planeta.
Hasta ahora ha realizado 28 giras internacionales, seis de las cuales han sido por América Latina, para cuidar las relaciones con los 184 países miembros del organismo.
No es para menos. Rato es un político por vocación, no un tecnócrata, que dirigió la política económica española como ministro durante ocho años.
Pero su consciencia de los condicionantes políticos no ha empapado al resto de la institución, según Miguel Díaz, un analista latinoamericano.
Los expertos consultados por EFE dan una buena nota a Rato hasta ahora, pero el examen de verdad llegará cuando el FMI tenga que responder a una crisis -inevitable, como la muerte y los impuestos-, como parte del ciclo de expansión y ralentización económica que caracteriza al capitalismo.
A eso se añade el desorbitado déficit comercial de EEUU, que amenaza con provocar una caída brusca del valor del dólar, y que es la muestra más patente de la falta de equilibrio en la economía mundial.
Pero las acciones de otros no son el único desafío del FMI. A juicio de los analistas, los buenos tiempos han ocultado una pregunta subyacente que reaparecerá en momentos de crisis: ¿cuál es la esencia del organismo?
Pero el sistema se derrumbó en 1971. Desde entonces el Fondo ha ampliado su misión y en especial su presencia en países en desarrollo con líneas de crédito para prevenir colapsos financieros.
Esta opinión es compartida por círculos del gobernante Partido Republicano en EEUU, que es el mayor accionista del Fondo.
Cuando venga la crisis, Rato tendrá que coordinar la acción del FMI para apagar el fuego y refutar las críticas de los que le quieren cortar el agua.
(EFE)