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En muchos sentidos la historia del ser humano es exponencial. Lo es el PIB, que crece en proporciones similares cada año pero desde una base cada vez mayor. El FMI ha actualizado el crecimiento a 3,7% este año y 3,8% en 2018. Tasas altas, que también implican más uso de energía.

También es exponencial el uso de energía, y por ahora, en consecuencia, la concentración de CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera. Uno de los factores que determina indirectamente los vaivenes del clima, el derretimiento de los hielos, la frecuencia de los huracanes, el clima que le dejaremos a nuestros hijos y nietos.

Hemos venido agregando sostenidamente una parte por millón aproximadamente por año a la atmósfera a partir de la revolución industrial. Pero gradualmente cada vez más. La Organización Meteorológica Mundial ha informado que en 2016 la concentración aumentó en tres partes por millón (ppm)más que en 2015. De 400 a 403 ppm de CO2 en la atmósfera. Parece una variación ínfima, pero en cada millón de moléculas hay tres más de dióxido de carbono. Y es en realidad muy grande. Duplicó a la velocidad a la que venía creciendo año tras año.

Antes del motor de combustión y la Revolución industrial, los prístinos aires que se respiraban en el planeta tenían menos de 300 partes por millón de CO2. La energía fósil derivada del enterramiento de las selvas antiguas reposaba tranquilamente bajo tierra.

Por más medidas de estímulo a la generación de energías renovables y crecimiento de las energías renovables que se concretan, las emisiones siguen creciendo y volviendo cada vez más difícil de cumplir el objetivo de que la temperatura mundial no supere en más de 2 grados lo que se considera normal. En el corto plazo al acelerar la economía también suben las emisiones.

Y si la fiebre planetaria supera los 2 grados, los meteorólogos auguran que los problemas aumentarán gravemente. Los meteorólogos y diversas autoridades están reunidos en Bonn, tratando de bajar a normativas lo aprobado en el acuerdo de París.

"Es el mayor incremento que hemos visto en 30 años de medir con exactitud", dijo Oksana Taarasova, jefe del programa de seguimiento de la atmósfera de la OMM, a la BBC en el marco de la conferencia sobre clima. Estos anuncios llegan como parte de las deliberaciones que se llevan adelante en Bonn, para poner en práctica los acuerdos COP 23 de París, a los que únicamente el gobierno de Trump se opone.

En octubre la presidenta del FMI, Christne Lagarde, había dicho en la propia capital de Arabia Saudita que si no tomamos en serio estos temas, estaremos achicharrados en 50 años y que el mundo puede parecerse más a una distopía que a una utopía en ese entonces. Agregó que el petróleo será una materia prima de importancia secundaria para entonces.

Y el problema no es solo el dióxido de carbono. Es sí ese el gas invernadero mayoritario. El presente es de una concentración de dióxido de carbono 145% más alta que la de la era preindustrial (1750).
También sube la concentración de metano en la atmósfera de forma muy importante y sin que esté clara la causa. Algunos meteorólogos postulan que el calentamiento, al derretir hielos, acelera la liberación de metano, lo que generara un peligroso circuito de retroalimentación: cuanto más caliente la tierra, más metano se libera y más se sigue calentando. Pero ahí están los vacunos en el banquillo de los acusados y potenciales riesgos para Uruguay, el país con más bovinos por habitante del planeta.

En el caso del metano, su concentración es más baja que la del CO2, 1.853 partes por billón, pero la alteración es mayor, ya que esa cifra es 257% más alta que la de la era preindustrial. El organismo considera que 17% del calentamiento es causado por el metano y que del total emitido 40% es de origen natural y 60% de origen humano, dentro del cual la cría de ganado y la producción de arroz son acusadas de ser causa del problema.

El óxido nitroso es el tercer gas problemático y su concentración está en 122% de los niveles previos a la era industrial, un 40% de las emisiones se consideran de origen humano y se le atribuye 6% de la responsabilidad en el cambio climático.

En todos los casos las gráficas siguen mostrando una situación que empeora año tras año y que obliga a una reconversión más veloz de la que se está llevando adelante. Así como el mundo nos provee de incontables oportunidades, la amenaza del clima sigue latente. Y Uruguay tiene que ser protagonista en mostrarle al mundo soluciones. Con una reconversión ya en marcha, solo se trata de profundizar el camino ya emprendido. No frenaremos el proceso, pero sí podemos ser ejemplo para quienes tienen más escala. Y mientras pensar en prepararnos para una posible sequía, que hace mucho no llega y que a la corta o a la larga va a llegar.
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