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Tras el terremoto registrado en la noche de este martes en el norte de Chile -que dejó el saldo de seis personas fallecidas- otro incidente grave tuvo lugar en Iquique, donde más de 300 reclusas aprovecharon la confusión y la destrucción causada para escapar de la cárcel. El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, informó que 39 de ellas ya han sido encontradas.

Por este motivo, las autoridades decidieron que unos 300 militares, en coordinación con la policía de Carabineros, se hicieran cargo de la seguridad en esa ciudad norteña.

Horas después, la presidenta Bachelet firmó un decreto de estado de excepción constitucional que, entre otras medidas, supone que las fuerzas de seguridad y de orden quedan bajo control de mandos militares.

Bachelet, quien este jueves viajará a la zona para conocer sobre el terreno la dimensión de la catástrofe y supervisar las medidas adoptadas, tomo la decisión de recurrir a las fuerzas armadas para resguardar el orden público y evitar saqueos.



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