Ultimátum de Lacalle Pou al director blanco de AFE Mauricio Cusano
El candidato blanco le dijo que de surgir más elementos, pedirá que renuncie al cargo
El martes a la noche, bien tarde, el candidato a presidente por el Partido Nacional, Luis Lacalle Pou tomó su teléfono celular y llamó a Mauricio Cusano, el dirigente blanco que integra el directorio de AFE desde 2010. Le dijo que había leído , donde se demostraba que utilizó dinero del ente en 2011 para pagar un almuerzo en la parrillada de su esposa, en Barros Blancos. Escuchó las explicaciones de Cusano, y le dijo que de surgir más elementos, pedirá su renuncia, relataron a El Observador fuentes nacionalistas.
Cusano militó desde siempre por el Partido Nacional en Canelones. Fue edil departamental y luego diputado en el período 2005-2010. Siempre dentro del grupo de Jorge Larrañaga, Alianza Nacional, forma parte del grupo canario del actual diputado Alberto Perdomo. Cuando al inicio del gobierno de José Mujica se abrió la posibilidad para que la oposición ocupe cargos en empresas públicas, entes y comisiones mixtas, al grupo de Perdomo le tocó AFE. Fue así que Cusano, quien no renovó su banca para el período 2010-2015, fue designado en el ente ferroviario.
Además de la llamada de Lacalle Pou, Cusano fue contactado por el senador Luis Alberto Heber, presidente del Directorio del Partido Nacional. Quedaron en reunirse para que el director de AFE de sus explicaciones, informó a El Observador el senador Francisco Gallinal, que también integra el Directorio blanco.
Consultado por El Observador, Perdomo se mostró sorprendido por el caso, dijo que se trata de una persona “de bien”, y agregó que las explicaciones las debería dar Cusano ante el directorio del ente.
Al almuerzo en cuestión en Los Samaritanos, una casa de comidas con parrilla ubicada a la altura del kilómetro 25.500 de la ruta 8 (Barros Blancos, Canelones), asistieron tres personas. Cusano dijo a El Observador que llevó a dos invitados, y admitió que su esposa es la propietaria del local. Allí, además, funciona un pequeño almacén y un kiosko que levanta quiniela y vende golosinas. Uno pidió entrecot, otro pollo y el tercero un churrasco “liso” completo. Compartieron un queso provolone como entrada, tomaron refrescos y terminaron con postres. La factura en poder de El Observador dice que en total pagaron $ 1.835 al contado. Cusano llevó ese comprobante a AFE para que le devolvieran el dinero, y así fue una vez que intervino el contador delegado del ente.
El Observador se contactó con varios abogados de derecho administrativo. Incluso algunos docentes grado cuatro y cinco de la Universidad de la República. Ninguno aceptó realizar comentarios públicos, pero sí explicaron que la maniobra de Cusano configura una falta administrativa. Uno de los contactados dijo, además, que por vía civil se podría obligar a Cusano a devolver el monto del almuerzo, ya que en un procedimiento judicial se podría declarar nula esa compra.
Ninguno de los abogados y catedráticos, en tanto, señalaron que el caso pueda derivar en un delito penal. Sin embargo todos compartieron que se trata de una conjunción del interés público con el privado.
Un integrante de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), a quien consultó El Observador el viernes pasado –y que pidió no ser identificado–, explicó que el caso no está dentro de algún delito, pero sí puede configurar una falta, prevista en el artículo 26 del decreto 30/2003, sobre normas de conductas en la función pública, que impide realizar compras de ese tipo. “Prohíbese a los funcionarios públicos con competencia para gastar intervenir cuando estén ligados con la parte que contrata con el organismo a que pertenecen por razones de parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad o tercero de afinidad o por matrimonio”, dice el artículo.
En los pasillos de AFE
La noticia del almuerzo de Cusano en la parrillada de su esposa cayó grueso en AFE. Muchos funcionarios actuales y en uso del retiro incentivado, de todos modos, ya sabían de los gastos del director blanco y por ello no se sorprendieron. El caso era comentario hasta ayer miércoles en las oficinas de los pisos 9 y 10 del edificio donde tiene AFE su sede, sobre la avenida Rondeau.
La presidenta del ente, Carmen Melo, prefirió no hablar del caso ni dar información. “Sin comentarios”, respondió ante una consulta de El Observador, realizada el martes a la tarde, y luego cortó el teléfono.
Ayer miércoles el directorio de AFE se reunió en sesión ordinaria y escuchó las explicaciones de Cusano.