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Como desde hace varios años, la cantidad de discos para descargarse por internet ofrece tantas opciones para llenar un ranking así que difícilmente uno sea igual que otro. Aquí, una selección de preferencias marcada por la efectividad musical, el crecimiento artístico y la evolución o, simplemente, la presencia de canciones que será difícil despegarse de la cabeza.

- The Black Keys - El camino
El dúo estadounidense compuesto por Dan Auerbach (guitarras) y Patrick Carney (batería) deja el disco más contundente del año en once temas que hacen cosquillas al esqueleto. Con una base de retro rock cercana a los postulados de los Strokes, lo de los Black Keys es más fronterizo, rutero, a lo vaquero y también con referencias a los años 1950. Y con una contundencia y un humor acorde a los tiempos que corren. La gran confirmación del año de un grupo fundamental para seguir entendiendo cómo puede seguir funcionando el buen rock con encare tradicional. Y con las canciones con palmas más irresistibles del momento.

- Arctic Monkeys - Suck it and see

Nunca fueron una banda de estribillos a repetir cual himno de rock británico. Y nunca lo serán, probablemente, porque la madurez musical de esta banda de Sheffield los encuentra en este cuarto disco con el mismo dominio de las guitarras y el encare confesional y punzante en las letras de su líder, Álex Turner, con las canciones más tranquilas y mejor arregladas en la historia de uno de los pocos grupos ingleses realmente buenos de la última década.


- 3 pecados - Diciembra
Un disco con una sensibilidad pop como pocos han aparecido en el panorama local en los últimos años. Hay bandas a las que se les adivina una raíz beatlera previsible, pero por más que eso asome en 3 pecados, se da más como una apropiación certera y bien adornada de efectos y acompañada del particular pero difícil de olvidar de Pau O’Bianchi, cantante del grupo. Este es un rock alternativo que no duda en irse de las guitarras acústicas a la distorsión eléctrica. Un ida y vuelta sin escalas ni sobresaltos. Una buena medida de lo que pasa por fuera del radar radial uruguayo. Y además de todo eso, el disco se consigue gratis en internet.

- Thurston Moore - Demolished thoughts
Una perfecta traslación del rasgado rústico de Sonic Youth –banda que hoy, aunque al borde de la separación, lidera– a coordenadas acústicas. Un disco confesional pero no cerrado, compañero y con un plus evolutivo en el que Moore revela su versatilidad.

- Eté & Los Problems - Vil

Canciones sobre el mal es lo que Ernesto Tabárez plasmó en su primer lanzamiento con el sello local Bizarro, y segundo disco de su carrera. Un disco menos rockero y más folk, menos estribillero pero más acabado. Y con unas letras que hacen mella de verdad, eludiendo a la perfección los típicos lugares comunies de la introspección.

- PJ Harvey - Let England Shake
He visto y hecho cosas que quiero olvidar”. Este es el leitmotiv que atraviesa el octavo disco de la cantante y compositora inglesa. Harvey se sumerge en el imaginario de la post guerra. De manera crudamente directa y narrada de manera casi testimonial, recorre en 12 canciones las secuelas de los últimos conflictos armados. Y con ella, parece que la guerra nunca sonó tan hermosa.

- Buenos Muchachos - Se pule la colmena
Una sorprendente resignificación con teclados, composiciones más acústicas y una voz en un momento inmejorable para algo que parecía imposible: una nueva vuelta de tuerca al sonido de una banda fundamental.

- Bon Iver - Bon Iver
Ha logrado salir definitivamente del under de la música con un trabajo más abierto y accesible. Con las raíces firmes en el folk, se permite experimentar con sonidos más alternativos, incorporando una mayor variedad de instrumentos. Y así, ha construido paisajes aún más idílicos y emotivos que los de sus discos anteriores.

- Franny Glass - El podador primaveral
Apartándose del folk pop que desarrolló en sus trabajos anteriores, Gonzalo Deniz se aproxima más a la tradición de la canción montevideana, con ritmos de candombe y guiños al cancionero popular. Este es un disco que brilla con otro tipo de luminosidad. En Ey Canción, primer corte del disco, el artista se lamenta no haber escrito una tonada perfecta que escuchó en la radio. En El podador primaveral, nos hace desear a todos lo mismo.

- James Blake - James Blake
2011 fue el año en que el género dubstep llegó a las costas americanas. Aunque él lo toma con sus premisas particulares –bajos fuertes y abrumadores sobre ritmos lánguidos y contagiosos y una cadencia soul en la que se cruza el alma negra del estadounidense D’Angelo– logró resignificarlo y su efecto fue convertirse en uno de los artistas del año.
Con su versión de Limit To Your Love.

- St. Vincent - Strange mercy
Este es un trabajo que se hace más cómodo conforme se escucha más, cargado de sonidos pequeños. Una cantautora para encuadrar. El tema Cruel, tan perfecto que hasta se puede bailar, es de los mejores del año.

- Foo Fighters - Wasting light
En el punto perfecto de su corrimiento desde una variante más “feliz” del grunge de Nirvana, al rock más tradicional y visceral, Grohl y su banda se afirman como verdaderos cinturones negros del género, dominando todos sus recursos con maestría en un disco para romper parlantes.

- Supervielle - Reverie
Con picos altísimos, la música del integrante de Bajofondo y ocasional arreglador muta definitivamente a los hechos: hay canciones en Reverie que son sólidas por sí mismas, independientes del ambiente de un disco que a la sofisticación le agregó la contundencia de la tracción a sangre.

- Tyler The Creator - Goblin
Para el hip hop que acostumbra a consumir el mundo, un disco en cuyo video promocional el rapero intenta comerse una cucaracha y la vomita no debería ser lo más accesible del todo. Sin embargo, Tyler The Creator encara el género desde una perspectiva más narrada y demasiado fuerte y violenta como para el circuito comercial. Sin embargo, Tyler The Creator se afirmó con sus relatos insuflados de neurosis llevadas a un punto preocupante, como uno de los artistas más destacados del año por las revistas especializadas. Al parecer, también el hip hop precisaba honestidad brutal.

- Metronomy - The English Riviera
Esto es un paquete de canciones que exceden el rótulo de “escuchable” o “amable”. Las canciones de este grupo se encaran con guiños a los años 1970 y una concepción de postulados electrónicos ejecutados como banda, y con una colección de canciones irresistiblemente actuales y muchas de ellas bailables, sin que por eso precisen el punch o un estribillo que haga cantar a toda una discoteca. Un disco climático y reconfortante como pocos, ideal además para escuchar en los días de calor veraniego que se vienen, especialmente si quien lo hace se encuentra de vacaciones.
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