ver más

El vecindario está agitado y la economía global presenta variantes que Uruguay no puede perder de vista. Argentina y Brasil, por distintos motivos, están creciendo poco y enfrentando problemas; uno se halla ante un modelo acabado y el otro busca resurgir luego del espejismo de hace cuatro años. Por su lado, Estados Unidos deja atrás la crisis de 2008, se siente fortalecido, y apronta la suba de tasas que impactará en la región y en el mundo, mientras China retrae el crédito y “seca” la demanda agregada.

El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) convocó ayer en Kibón Avanza a tres expertos en economía que disertaron sobre esos puntos de la economía mundial: los argentinos Guillermo Calvo, profesor de la Universidad de Columbia y execonomista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Pablo Guidotti, exviceministro de Finanzas de su país, y el brasileño Illan Goldfajn, economista jefe del banco Itaú y exdirector de política económica del Banco Central de Brasil. El evento fue moderado por el director académico de Ceres, Ernesto Talvi.

Tasas más altas en EEUU y menos crédito en China
Guillermo Calvo-Profesor de la Universidad de Columbia, Estados Unidos
En su exposición durante la conferencia de Ceres, desarrollada en el Kibón, el experto, que además de brindar lecciones en la Universidad de Columbia fue economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), llamó la atención sobre las decisiones que está tomando la primera potencia mundial: “la política monetaria de Estados Unidos comienza a endurecerse”, fruto de la mejora de su economía. La suba de las tasas de interés a corto plazo podría tener un efecto en el continente. “La entrada de capitales a América Latina tuvo que ver con la reducción de esas tasas de interés. Si llegan a subir esas tasas puede ser un golpe fuerte para la región”, dijo Calvo. “Pueden venir complicaciones. Cuándo sucederá, no lo sé”, recalcó. A su vez, hizo referencia a la situación en China, que hoy crece en torno a 3% cuando lo hacía a un promedio de 7% en los años pasados. Con una economía enfocada en la exportación, sufrió el impacto de la desaceleración de los países desarrollados. En ese sentido, China piensa en cambiar la ecuación y producir más hacia el mercado interno. “Esto puede tener impacto en el resto del mundo”. Calvo señaló que hay señales de que el crédito se está contrayendo en el gigante asiático, lo que también puede tener implicaciones globales. “Sabemos por experiencia que cuando se seca el crédito se seca la demanda agregada, y esto tiene un inmediato efecto en los precios de los commodities”.

Los problemas internos argentinos más allá del default
Pablo Guidotti-Profesor de la Universidad Torcuato di Tella, Argentina
Los problemas de la economía argentina responden más a decisiones de política interna que al default en que cayó por la decisión de un juez estadounidense. “Se puede explicar todo lo que ocurre por factores domésticos”, indicó Pablo Guidotti, de la Universidad Torcuato di Tella. El economista, ex viceministro de Finanzas, resaltó que Argentina pasó en tres años de tener reservas de US$ 52.000 millones a US$ 32.000 millones y que la inflación se ubica entre las cinco más altas del mundo. A eso se llegó por la aplicación del modelo kirchnerista, un “modelo populista” que ha tenido un marcado componente en el aumento del gasto público y en la política de subsidios. “El gasto público pasó del 22% de los años de 1990 a 50% (del PIB) en la actualidad, sin que la calidad del gasto haya mejorado”, indicó. La falta “total” de inversión y el aumento de los salarios reales, producto de las presiones de los ministros a las empresas, fueron otras características del período K. El gobierno argentino apeló a la emisión monetaria para amortizar las deudas y así se resintieron las reservas, se generó más inflación y aumentó el déficit fiscal, dijo. Respecto al default, aseguró que la decisión “de no cumplir con el fallo” –que, según Guidotti, tiene un componente ideológico– hace más precario el escenario respecto a las reservas y deja al sector privado sin financiamiento. Añadió que el país aún se beneficia por los precios de los commodities que, de seguir cayendo, traería serias dificultades.

Resultado de elecciones en Brasil será determinante para el crecimiento
Illian Goldfajn-Economista jefe de Itaú Unibanco, Brasil
El economista jefe del Banco Itaú y exdirector de política económica del Banco Central de Brasil, Illian Goldfajn, pronosticó que los próximos seis meses serán “muy importantes” para el futuro de Brasil, tanto a nivel económico como político, cuando en octubre próximo se vota por un nuevo presidente. Illian dijo que este tiempo será determinante para saber si Brasil vuelve a tasas de crecimientos normales, esto es, de entre 2% y 3% anual. “Pensábamos que el futuro había llegado en 2010”, cuando el país creció 7,5% y luego descendió a 2,7% en 2011, a 1% en 2013 y a 0% en el semestre pasado. “¿Qué pasó? Como buen país latinoamericano, cuando se estaba bien se dejaron de hacer reformas y se terminaron los componentes externos” que favorecían el crecimiento, aseveró el brasileño. Agregó que las políticas de corto plazo “no funcionaron” y que además hoy falta demanda y se carece de un gobierno fuerte. Lo que sí hay, recalcó, es intervención en la economía, con subsidios y cambios en la política de impuestos, lo que ha generado “distorsiones”. Illian continuó enumerando los distintos aspectos que han hecho que Brasil esté estancado en su crecimiento económico: una inversión en descenso y que “apenas” representa el 18% del PIB; una inflación del 6,5% anual, “en el techo de la banda”; una tasa de interés de 11%; y un déficit en cuenta corriente del 3,7%. El experto también señaló que los flujos de capital que han llegado a Brasil lo hicieron en un escenario con tasas de interés “muy bajas”. “Las tasas van a subir en el mundo y los flujos van a cambiar de dirección”, alertó. Por tanto, en el panorama que se avecina, con las elecciones presidenciales de octubre incluidas, se abrirán dos escenarios posibles, según Illian. “Ustedes sabrán qué candidato se ajustaría a uno u otro escenario”, comentó. Uno es de “poco ajuste” y otro de “muchos ajustes”. El economista jefe del Banco Itaú espera que se aplique la segunda opción. “El de más ajustes” ayudará a que Brasil vuelva a crecer en torno a 2%-3% al final del mandato del próximo presidente, en 2018. En se sentido, se iría “hacia un período de normalización” en el crecimiento económico.

Seguí leyendo