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Coraje. Eso fue lo que le pidió el presidente José Mujica a Argentina, para que pueda sumarse a una nueva forma de intercambio comercial que Uruguay comenzó a instrumentar de forma bilateral con Brasil, denominado “nuevo paradigma”. Lo hizo ayer en Punta del Este en un almuerzo del que participaron agentes de cientos de empresas brasileñas.

El mandatario intentó transmitir que, como el Mercosur “está congelado”, es momento de impulsar un “experimento” con el vecino norteño, que sirva, a su vez, para “demostrar” a los demás en el continente que se puede generar una integración efectiva.

Se trata del acuerdo firmado en junio en Río de Janeiro, por el cual Uruguay y Argentina se comprometen a asegurar la libre circulación de bienes y personas, para lo cual grupos de alto nivel de ambos gobiernos trabajan en agendas muy concretas con metas y fechas para cumplir, de las cuales dio cuenta ayer el subsecretario de Economía y Finanzas, Luis Porto (ver nota abajo).

El presidente uruguayo dijo que intenta fomentar un “espíritu de cooperación, no para vivir de limosna ni subordinado, sino construyendo conveniencias mutuas”.

“Y ese es el desafío que nos planteamos. ¿Para qué? Para que la Argentina agarre coraje, y que el resto de América agarre coraje, y nos movamos a partir de los hechos y no de los acuerdos diplomáticos. Necesitamos coraje y salir del estado nacional, en la visión geopolítica de nuestras cabezas”, agregó el mandatario.

En su exposición de 42 minutos, Mujica repitió cuatro veces que Brasil tiene “voluntad política” para negociar con Uruguay. A su modo de ver, “la otra forma de integración” es “la vieja”, en referencia al bloque comercial que se fundó en la década del 90. “Ciegos no vamos a ningún lado”, dijo.

Al gobierno uruguayo le quita el sueño poder avanzar en la integración comercial con Brasil. Cuando en Buenos Aires el cuerpo diplomático uruguayo cruzaba llamadas con Casa Rosada semanas atrás para intentar poner paños fríos a la polémica por los dichos de Mujica hacia el matrimonio Kirchner, los funcionarios recordaban que las esperanzas estaban puestas en los vínculos con Brasil. Uno de los principales actores en la relación bilateral con Argentina, de hecho, aseguró a El Observador que ya nada se espera del otro lado del Río de la Plata, y que todas las esperanzas estaban puestas en el país norteño.

Mujica designó a Porto, uno de sus hombres de confianza, a negociar con Brasil la nueva política comercial. La tarea del jerarca del MEF comenzó en abril de 2012, cuando en la residencia de Alborada de la presidenta Dilma Rousseff se acordaron los objetivos ambiciosos.

Desde ese momento, aseguró Porto, lleva la “mochila” puesta. Sin embargo, en ningún momento recibió un “infelizmente” como respuesta de los gobernantes brasileños. Ello, según el vice de Economía, es un claro ejemplo de la “voluntad de integración” del gobierno de Brasil con Uruguay.

El presidente aseguró que en el mundo siguen habiendo “barreras” y “palos en la rueda”. A su juicio, para que haya inversión debe existir “clima”, y eso Uruguay lo ha podido lograr, y ahora se lo ofrece a la región.
Quienes lo seguían con atención desde la sala principal de eventos del hotel Conrad, en Punta del Este, eran principalmente agentes locales de empresas brasileñas y miembros del cuerpo diplomático.
De la escena local se destacaba Juan Carlos López Mena, propietario de la naviera Buquebús, quien luego de finalizar la exposición, se paró y saludó afectuosamente a Mujica.
“Llevamos muchos años con los papelitos firmados. Pero hay que patear al arco”, concluyó el presidente.
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