Un encuentro real o imaginado
Cara a cara con el comisario Otero
El inspector Alejandro Otero fue de los primeros policías que persiguió al Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Se jacta de no haber torturado y de haber asestado duros golpes a la organización utilizando la inteligencia policial. Cuando vino el plomo y la locura fue sustituído por el Ejército y jerarcas policiales con otros métodos. Amodio fue acusado de primera de toda la derrota del MLN. Y la factura llegó hasta indilgarle haber operado con el Mossad para el secuestro y posterior asesinato del filo nazi letón Herbert Cukurs ocurrido en Uruguay en 1965. Otero niega la participación de Amodio en esa operación y así lo expresa en el libro “El Baul de Yavhé”, escrito por el autor de esta columna y el abogado penalista Marcelo Silva.
Otero dijo otra cosa sobre Amodio, que no está en el libro: “durante el año 2005 en la Avda. 18 de Julio estaba caminando cuando al llegar a la intersección con la calle Andes vi que un hombre con su gorro me estaba mirando. Cuando dirigí mi mirada me esquivó y tomó un taxímetro. Cuando llegué a la altura del auto me miró, bajó su mirada y cerró sus ojos en señal de saludo... silencioso. Estoy casi seguro que ese hombre era Amodio”.
Amodio, un apellido que estremece y que sus familiares en Montevideo han debido llevar casi como una cruz. A tal punto, que en un intento de desmarcarse del mismo, el supermercado familiar en Brazo Oriental se llama “Dioma”, las mismas letras organizadas de otra manera, casi la jerga tumbera que sus ex compañeros aprendieron en la cárcel.