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A poco de iniciarse la temporada estival, las señales que llegan desde los sectores turísticos siguen sin ser alentadoras, especialmente, por la caída de visitantes argentinos. Operadores consultados por El Observador aseguran que en el este es notoria la baja de turistas de Argentina, afectados por las restricciones en su país y por la diferencia cambiaria, y que este fin de semana del 12 de octubre –primera prueba de fuego para la temporada– mostró un menor movimiento comparado con la misma fecha del año pasado.

El ex subsecretario de Turismo, Alberto Prandi, y ahora operador inmobiliario en Punta del Este, La Paloma y La Pedrera, comentó que el fin de semana–que este año es feriado largo para Argentina– “no trajo una respuesta buena en cuanto a las consultas de alquileres” para el próximo verano. “Por la situación que se está viviendo en Argentina, principalmente, hay mucha gente que va a esperar para resolver las vacaciones más próximo al inicio del verano”, agregó.

Prandi señaló a El Observador que el 12 de octubre dejó de ser el “termómetro” de la temporada estival como sucedía antes y apuntó a las diferencias cambiarias con Argentina para sustentar que el verano que se viene será más duro que el pasado. “La relación de cambio con Argentina es realmente desfavorable para ellos, sumada a las dificultades para comprar la divisa estadounidense y las explicaciones que les piden para salir de su país. Que parecen inocentes pero buscan desalentar la intención de vacacionar fuera de su país, particularmente en Uruguay”, aseveró el operador.

El antiguo jerarca dijo que este panorama estaba dentro de lo previsible y que será necesaria mucha imaginación para sacar adelante la temporada. “Como nunca este año hay que agudizar mucho la imaginación para sacar adelante una temporada que viene muy complicada. Esto significa mucho trabajo conjunto entre sectores público y privado. Se debería trabajar en una especie de comité de emergencia para encontrarle estímulo para aquella gente que pueda superar la barrera de costos que tiene Uruguay”.

El mes pasado el Ministerio de Turismo y Deporte informó que entre enero y agosto de este año ingresaron al país 1.813.969 visitantes, unos 53.000 menos que en el mismo período de 2013, principalmente debido a la caída de turistas argentinos. Esas visitas representaron un ingreso de divisas de US$ 1.200 millones. Los argentinos, además de encontrar muy caro a Uruguay, sufren algunas trabas para salir del país y para conseguir dólares. Desde hace poco el gobierno de Cristina Fernández obliga a presentar 32 datos a los pasajeros argentinos que entren y salgan del país por vía aérea. Además, desde el año pasado, las compras con tarjetas de crédito en el exterior y de billetes aéreos sufren un recargo del 35%.

Otro operador de Punta del Este, indicó que este fin de semana largo para los argentinos se notó “mucho menos gente” que en 2013, y que los que vinieron fueron sobre todo propietarios. “Hay preocupación en muchos propietarios, porque con alquileres cubren gastos comunes y ahora empezaron a bajar significativamente los precios, dispuestos a escuchar ofertas. Comparado con el año pasado que habían bajado, las consultas bajaron mucho más este año”, dijo.

En Rocha, el movimiento ha sido de turistas uruguayos y esa tónica espera para el verano que se viene. “Vamos a estar bien porque vamos a tener muchos uruguayos”, aseguró a El Observador Jesús Ramos, presidente de la Corporación Rochense de Turismo (CRT). Ramos dijo que hubo buen movimiento a principios de setiembre y que hoy están incrementándose las consultas a través de internet. Añadió que por estas fechas “hace tiempo que no hay movimiento de extranjeros”.

En tanto, en el litoral se registró una buena entrada y salida de vehículos a través de los puentes, pero con escasa presencia de argentinos. Con las termas “a full con argentinos”, algunos ciudadanos de Argentina se hospedaron en Paysandú este fin de semana, pero la mayoría seguía de largo hacia el este, comentó Alejandro Leites, presidente de Cámara de Turismo sanducera. Eso sí, los habitantes de Paysandú han pasado hacia Colón para realizar compras. “Están a mitad de precio que nosotros. Si no es el 50% más barato, es el 45%”, agregó Leites.
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