Luego de la sorpresa inicial de sus primeras películas, especialmente de Los excéntricos Tenembaum (2001), los filmes de Wes Anderson The Life Aquatic with Steve Zissou (2004) y Viaje a Darjeeling (2007) en general no cautivaron ni al público ni a la crítica, que comenzaron a ver limitaciones en su particular universo cinematográfico. El mundo planificado hasta el milímetro de Anderson, pendiente de cada gesto, resquicio de la escenografía, detalle del vestuario, movimiento de cámara y efecto especial artesanal (el director es conocido por apelar a maquetas), devino para muchos en un cine frío, artificial, agotado y ceñido a la masa de hipsters adoradores de su trabajo.
Un gran manifiesto de ilusión
La última película de Wes Anderson es uno de los mejores filmes de su carrera y destaca por su reparto, su proeza visual y la apuesta por un cine con marca propia