Los gremios estatales, en los últimos tres años y medio han dejado muy mal parado al gobierno. Pero un "sí" del presidente José Mujica, puede cambiar hoy la lógica de esa relación y ponerle freno a una escalada de conflictos que parece no tener fin.
Los gremios estatales, en los últimos tres años y medio han dejado muy mal parado al gobierno. Pero un "sí" del presidente José Mujica, puede cambiar hoy la lógica de esa relación y ponerle freno a una escalada de conflictos que parece no tener fin.
Por primera vez en más de tres años y medio de gestión el Poder Ejecutivo con los gremios y empezó a lograr cosas. Por ejemplo forzó a los docentes de Secundaria de Montevideo a levantar la huelga. Es verdad sí, que no darles nada de lo que pedían tuvo un costo altísimo: los liceales de la capital se perdieron 22 días de clase y es muy difícil que los recuperen todos. Pero es un cambio. Porque hasta ahora la actitud dialoguista de Mujica hizo que los sindicatos siempre se llevarán algo de sus protestas. Eso, en cierta medida, los alentaba a seguir radicalizándose para obtener más beneficios.
Como no son todos los que acatan las medidas de la FFSP, tendrá asegurada la atención y los puestos que falten los puede cubrir contratando servicios de privados de forma temporal. Es una medida extrema que sorprendería de Mujica. Pero en el medio está la salud de los más pobres.
El Sindicato Médico ya alertó que en el Hospital Vilardebó -donde durante la ocupación una interna - la calidad de la atención empezó a debilitarse por la ocupación de los funcionarios no médicos.
Si el presidente le dobla el brazo a un gremio muy fuerte, será una medida que que ni los gobiernos blancos y colorados se animaron a llevar al extremo. Para eso tendrá que lidiar con su forma de ser. "A Mujica le cuesta pelearse con la gente y tomar decisiones que enojen a otros", me dijo una persona que trabajó un buen tiempo muy cerca de él. El problema es que gobernar, muchas veces, se trata de eso.