ver más

Hacía ya un tiempo que FSA (www.fsagrp.com), el brazo inversor y desarrollador en Sudamérica del Grupo Libra (ver Las claves), analizaba cómo ingresar a Uruguay, cuando el empresario Antonio Romariz les propuso invertir en Polo 101. Los ejecutivos de FSA visualizaron una buena oportunidad y el desembarco se materializó con este proyecto de desarrollo de inmuebles logísticos e industriales con una capacidad de construcción superior a 45 mil metros cuadrados que demandará una inversión de unos US$ 25 millones.

Con base en Buenos Aires desde 2005, a la fecha FSA ha desarrollado 300 mil metros cuadrados en la región. Hace un mes inauguró en la provincia de Salta el primer hotel de la cadena Grace (propiedad del grupo Libra) en Sudamérica, y acaba de lanzar otro proyecto hotelero en Buenos Aires, que se enmarcará en un desarrollo vinculado a la marca de polo La Dolfina. En simultáneo, FSA está poniendo pie en Brasil, mediante un acuerdo con la cadena Hyatt que lo llevará a desarrollar nueve hoteles.

Según el vicepresidente comercial de FSA Group, Alejandro Reyser, constantemente reciben y analizan propuestas de inversión pero rechazan el 98%. “(En Uruguay) estamos muy concentrados en este proyecto. Hasta que despegue y se consolide difícilmente hagamos una nueva inversión. Depende mucho de oportunidades únicas que aparezcan, al ser Grace una cadena boutique, cuyos proyectos están en nichos muy particulares. No estamos activamente buscando un desarrollo, ni con un plan de crecimiento, pero si las oportunidades encajan bien con la marca, empezamos a recorrer el camino”, explicó.

Naves clase A
Los días de fin de año serán muy ajetreados, tanto para Romariz como para Reyser, ya que la agenda de reuniones con potenciales clientes es muy intensa. Seguramente en esos encuentros pondrán énfasis en la ubicación de Polo 101, “en el mejor punto del corredor logístico de la ruta 101, en el empalme con la 102, a exactos dos kilómetros del aeropuerto de Carrasco”.
“Tenemos la mejor localización de todo el corredor con casi 300 metros de frente sobre la ruta, lo que permite gran visibilidad para las empresas usuarias. Estamos frente por frente al Parque de las Ciencias, uno de los proyectos más emblemáticos. Hoy sobre la ruta 101 hay 37 proyectos que ya están instalados, y 30 más en proceso de viabilidad de uso”, amplió Romariz.

El objetivo de Polo 101 es desarrollar inmuebles logísticos e industriales Clase A, con la modalidad built to suit, con criterios de desarrollo sustentables. Se contempla la posibilidad de construir módulos flexibles de 1.000 a 30 mil metros cuadrados; instalar oficinas interiores en los depósitos y exteriores al predio; realizar almacenajes al aire libre en contenedores, autos o máquinas y contar con amplias playas de maniobras. El desarrollo ofrece también estacionamiento para camiones y vehículos livianos, energía trifásica, telecomunicaciones y fibra óptica. El diseño arquitectónico estará a cargo de Sitio Arquitectura.

Tendrá más de 50 mil metros cuadrados destinados a espacios verdes, posibilidad de certificación LEED y uso eficiente de los recursos naturales. Entre los servicios se destacan un sector de almacenamiento para pallets; alquiler de autoelevadores eléctricos y sala para cargadores de batería, generadores eléctricos, sala de espera para choferes, restaurante/cafetería, centro de mantenimiento y lavadero de camiones, y cajero automático, y seguridad exclusiva.
Se estima que cuando estos servicios son compartidos, las empresas usuarias ahorran entre 15% y 20% de esos costos, según Romariz.
Esperan contar con entre ocho y diez empresas clientas, al estimar que el grueso demandará entre 3.000 y 7.000 metros cuadrados.

Razones
Varios fueron los factores que dispararon el interés a FSA por esta inversión. Por un lado visualizaron una demanda insatisfecha hacia futuro. “Si uno tiene en cuenta la cantidad de metros cuadrados que hay construidos en relación con la actividad de negocios, la población y el movimiento de mercadería, y respecto a otras ciudades de Latinoamérica, el parque logístico de Montevideo es muy bajo”, explicó Reyser.
Además, se tomó en cuenta el carácter de centro de distribución regional que ha adquirido Montevideo, junto a los beneficios fiscales y la infraestructura generada y planificada. Otro punto fue el plan de movilidad urbana que fuerza a las empresas a mudar sus depósitos hacia la periferia. “Además, el parque logístico de Montevideo es viejo. Si bien se han empezado a construir más, hay una oportunidad muy grande”, comentó Reyser.
El ejecutivo dejó en claro que se trata de un negocio a muy largo plazo. “Somos conscientes de que el mercado es acotado, por lo que el proyecto también lo es: 45 mil metros cuadrados podría ser pequeño para otros lugares, pero para Montevideo es ideal”, concluyó.

Seguí leyendo