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Pese a que faltan más de dos meses para la última ronda de los Consejos de Salarios en este período de gobierno, el PIT-CNT ya ha anunciado demandas cuyo seguro efecto contradictorio sería deprimir aun más los niveles de empleo. Su reclamo de un porcentaje adicional por encima de la inflación choca frontalmente tanto con los planes del Poder Ejecutivo como con la realidad. Frenarlo es responsabilidad del gobierno cuando fije las pautas para esta ronda, la más numerosa, con 205 grupos de negociación, y probablemente la más complicada y potencialmente conflictiva porque lo que finalmente de acuerde regirá hasta 2020. Incluso algunos sindicatos ya se han apresurado a enlentecer su trabajo en respaldo adelantado de sus demandas de aumentos. Por su parte el sector empresarial, constreñido por costos crecientes de producción debido al incremento de impuestos, tarifas y salarios en los últimos tiempos, ya ha advertido con razón que no hay margen para mejorar el salario real más allá de ajustes por inflación.

Las previsiones de economistas privados e instituciones del sector financiero anticipan que la inflación se mantendrá en el entorno del 7% este año y el próximo. Si este nivel fuera excedido en los ajustes salariales, se agudizarían la actual baja gradual de la tasa de empleo y la alta desocupación de alrededor del 8% por incapacidad de muchas empresas, sobre todo pequeñas y medianas, no ya para aumentar sus plantillas sino hasta para mantenerlas en su volumen actual. El ministro de Economía, Danilo Astori, adelantó que el gobierno insistirá en ajustes nominales acordes con la situación de una economía que no genera puestos de trabajo pese a su ritmo de crecimiento del 3% del Producto Interno Bruto. Plantarse en esta limitación y resistir las presiones sindicales es esencial para evitar mayor deterioro del empleo, aunque genere conflictos por la posición contraria del PIT-CNT. Los ajustes nominales que Astori proyecta mantener, por otra parte, pueden conducir a un aumento del salario real como ya ocurrió en la pasada ronda salarial, pese a los augurios negativos de la central sindical que se vieron desmentidos por la realidad.

La administración Vázquez está jugada a incrementar la actividad y el empleo mediante la inversión. Acaba de anunciar más exenciones impositivas y otras medidas para atraer capitales nacionales y extranjeros. Aunque el éxito de esta iniciativa es todavía incierto, supone una forma genuina de generar puestos adicionales de trabajo. Pero entre tanto es cerrar los ojos a la situación actual de los sectores productivos pensar en que puedan fijarse de antemano puntos de aumento del salario real, ruta segura a que sigan cayendo la tasa de empleo y los niveles de ocupación.

Recogiendo un documento preparado por su Instituto Cuesta Duarte, el PIT-CNT propone volver a un sistema de indexación salarial, que incluya la inflación más porcentajes de crecimiento real. Pero la defensa del empleo y de la capacidad productiva del país le impone al gobierno la obligación de oponerse a este desborde y al PIT-CNT, la necesidad de adecuar sus demandas a lo que es factible, en vez de insistir en un curso cuyas consecuencias castigarían a los propios trabajadores en vez de beneficiarlos.
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