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El capitán Felicio da Fonseca debe de haber derramado un torrente de lágrimas cuando su fragata portuguesa "Nuestra Señora de la Luz" -al servicio mercante de la corona de España- fue tragada en 1752 por las aguas del Río de la Plata junto con un inmenso tesoro. 251 años después, Rubén Collado, un buzo profesional argentino que se autoproclama Corsario del Río de la Plata, sonríe.

Eran las seis de la tarde del 6 de julio de 1752 cuando una fuerte tormenta impidió al capitán Da Fonseca y a una veintena de tripulantes que aún estaban en tierra llegar a "Nuestra Señora de la Luz", anclada a tres millas náuticas del puerto de Montevideo, lista para zarpar rumbo a Cádiz luego de una intrigante espera de tres años.

Los fuertes vientos del suroeste comenzaron a arrastrar la fragata de 217 toneladas y con un calado de cinco metros, moviéndola, ingobernable, por zonas de restingas de cinco o seis metros de profundidad. "Nuestra Señora de la Luz" chocó contra unas rocas, partiendo parte del casco y perdiendo buena parte del tesoro. Empujada por el viento hacia la restinga "de más a tierra", conocida como "Las Pipas", perdió las anclas, los cañones y otros pesos que los tripulantes arrojaron en un desesperado intento por salvar la vida.

A los pocos días comenzaron a aparecer los restos del naufragio y cadáveres descompuestos en las costas de Atlántida (unos 40 km al este de Montevideo). El naufragio de "Nuestra Señora de la Luz" fue la primera gran tragedia que vivió Montevideo, con 25 años de fundada, y que desde hacía dos años ostentaba la condición de Gobernación Política y Militar.

Pero Collado dice que el tesoro contrabandeado era muchísimo mayor. "Es muy extraño que 'Nuestra Señora de la Luz' haya estado fondeada por más de tres años sin hacer ninguna operación. Tuvo que haber habido un motivo", afirma. Y agrega: "En 1749 empieza a funcionar en Chile la Casa de la Moneda, con la fabricación de monedas a máquina. Entre 1750 y 1751, se fabrican casi 70.000 monedas de oro de 4 escudos y de 8 escudos". De esas monedas acuñadas en Chile "hay un faltante de 56.000 que nunca llegaron a España y que jamás aparecieron".

Collado -que debe dar el 50% de lo rescatado al Estado uruguayo- ya recuperó del naufragio unos 3.000 doblones de oro -muchos de los cuales acuñados en Chile-, 70 lingotes de oro, y otros valores en el precioso metal. Ahora está apareciendo una buena cantidad de monedas de plata, en su mayoría macuquinas peruanas (fabricadas a mano).

Ya firmó contrato para la búsqueda y rescate del "Lord Clive", un buque británico que se hundió el 1 de enero de 1763 frente a las costas de Colonia (180 km al oeste de Montevideo), integrante de una flotilla inglesa que oficialmente no pertenecía a la corona (extraoficialmente sí) y que venía al Río de la Plata para romper el comercio español. Pero esa es otra historia.

(AFP)

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