Una batalla diaria por las calles montevideanas
Mientras el remise apuesta al sector corporativo y turístico, el taxi sobrevive con viajes metropolitanos y espontáneos
En Montevideo circulan 3.000 taxis y 400 remises, según cifras de la Intendencia de Montevideo. En un mercado segmentado, la pelea por los clientes se da en tres frentes: pasajeros particulares, empresas privadas y organismos del Estado. El servicio de remise resulta conveniente cuando el viaje es largo, ya que la mayoría tiene tarifas por hora. Sin embargo, tienen que luchar contra un enemigo invisible: el bajo perfil del uruguayo. Muchas personas que cuentan con el poder adquisitivo como para hacer uso del servicio se privan de él por los preconceptos que giran en torno a que un remise refleja una posición económica acomodada.Cuando el traslado es espontáneo y el tiempo apremia, la mejor opción es el taxi también por una razón económica.
Según un relevamiento realizado por Café & Negocios, como clientes las empresas privadas se manejan dentro de la misma lógica. Cuando el traslado es corto, la mejor opción es el taxi. Pero cuando los viajes implican hacer varias paradas, o ir al aeropuerto se apela al remise. Además de resultar más económico, por requerimientos de la Intendencia los vehículos son de mayor porte que los taxis.
Esto resulta una ventaja si hay bultos o valijas que transportar. Las multinacionales son las más fáciles de conquistar, aseguran los remiseros, porque suelen tener incorporado el concepto de no usar un vehículo propio sobre el cual hay que pagar el seguro, y hacerse cargo de los costos frente a un accidente. Las empresas de remises ofrecen tarifas especiales corporativas con plazos de pago que pueden alcanzar hasta los 90 días.
Las compañías tienen la posibilidad de descontar el IVA, lo que no sucede con los taximetros. En el caso de los taxis, los arreglos con las empresas implican contratos que les aseguran una línea preferencial: cuentan con un número directo para solicitar un móvil de modo de evitar la espera telefónica. Esto reduce los tiempos, pero no asegura que la empresa consiga un vehículo en días donde la demanda es más alta, como puede ser un día de lluvia, las horas pico de la mañana y el recambio de la tarde o en las fiestas de diciembre. Las empresas y organismos del Estado son los más reacios a utilizar tanto el taxi como el remise, ya que prefieren tener choferes y vehículos particulares.
Los perfiles
Las empresas de remises buscan determinado perfil a la hora de contratar un chofer. Por el público al que apuntan, se busca una persona educada, reservada y que esté dispuesto a vestir uniforme. El presidente del Centro de Propietarios de Remises (Cepru) y director de Argentina Remises, Manuel Figueroa, explicó que al seleccionar personal es determinante el nivel cultural del postulante: “Tenemos que ser muy respetuosos con nuestros pasajeros porque muchas veces llevamos gerentes de empresas que van a una reunión y durante el trayecto están pensando en lo que van a decir, entonces a veces les molesta que le hables”.
A la hora de seleccionar personal tiene determinados recaudos en contratar a extaxistas. “Prefiero tomar a una persona que no sepa dónde está 18 de Julio que a un taxista, porque trae muchos vicios. No quiero una manzana podrida en mi cajón”, sentenció. En vistas de atender a un público netamente corporativo y turístico, se buscan mayores de 40 años que demuestren seriedad. Cepru nuclea unas 18 empresas.
En tanto, el director de la empresa Remisat, Jorge Erramouspe, explicó a Café & Negocios que a la hora de entrevistar hay determinados detalles que son vitales. “Nuestro perfil implica a una persona prolija. Esto afecta su recaudación porque determina conseguir viajes de mejor calidad como puede ser un city tour, donde hasta capaz que lo invitan a almorzar”, explicó.Para el presidente de la Gremial Única del Taxi, Óscar Dourado, “el 100% de los conductores de remises antes trabajaron como taxistas”.
Aunque considera que los choferes de remise trabajan en mejores condiciones laborales –sobre todo si se tiene en cuenta que transporta a un público de “más alta gama” del cual puede recibir atenciones como propinas o invitaciones a almorzar–, dijo que “el taxista está orgulloso de su trabajo porque atiende a los trabajadores de menos recursos”. La mayoría de los conductores de taxis tienen más de 50 años y por lo general son personas que se quedaron sin trabajo o que retornaron a Uruguay luego de vivir varios años en el exterior y por eso no logran insertarse en el mercado laboral. “El taxímetro cobija a los retornados porque a los 50 se considera viejo para buscar trabajo”, explicó Dourado.
Oferta y demanda
La Intendencia de Montevideo no otorga chapas de remises ni de taxis desde 1995 y no lo hará hasta 2016. Esta decisión está basada en estudios de mercado que le permiten determinar que la cantidad de taxis y remises existentes alcanzan para cubrir las necesidades de la población. Ambos tipos de vehículos deben cumplir con determinadas reglas del Digesto Municipal. El no cumplimiento puede derivar en advertencias, multas, suspensión y finalmente la revocación del permiso.
Como consecuencia de algunos incumplimientos, la intendencia cuenta con 100 chapas vacantes para otorgar de taxis. Según explicó, el secretario general de la comuna, Ricardo Prato, las vacantes se generaron a partir de “gente que incumplió el servicio, cooperativas que se desarmaron, y quienes no se presentaron a los controles anuales”.Otras 100 vacantes están a estudio de la Junta Departamental. “Como hasta el 2016 no se van a otorgar más permisos, queremos tener estos como un respaldo”, explicó Prato.
Café & Negocios intentó sin éxito comunicarse con el director de Tránsito y Transporte, Hugo Bosca, para profundizar sobre operativa y requisitos de adjudicación. Para comprar una chapa para trabajar un taxi o un remise la opción más común es recurrir a un permisario. Mientras un permiso de remise ronda en los US$40 mil, uno de taxi cuesta unos US$140.000 y está sujeto al aval de la Intendencia.
A eso debe sumarse el valor del vehículo. Por ejemplo para taxi algunos de los modelos disponibles en el mercado son el Fiat Siena a U$S 11.467, el Toyota Corolla a U$S 21.967 o Volkswagen Surán a U$S 15.298, todos los precios corresponden a adquisición mediante leasing. En el caso del remise se puede optar por un Peugeot 301 a U$S 17.057, Fiat Grand Siena a U$S 16.635 o Toyota a U$S 22.000, también precios por leasing.
Desde Radio taxi 141 tampoco se avizora la necesidad de más vehículos en la calle. Según explicó Dourado, un taxi realiza en promedio 25 viajes por día, mientras que en la crisis de 2002 se realizaban unos 16 viajes por día.“Desde que el país está mejor, los taximetristas estamos cada vez peor. La ganancia se la lleva el precio del combustible, y el taxi es el único servicio que no aumentó la tarifa en 16 meses”, opinó.
Pelea de mercado
Apelar a los beneficios y las desventajas de uno y otro es el arma que tanto taxistas como remiseros esgrimen a la hora de intentar ganar una mayor porción del mercado. En la Cepru se subraya que los remises son autos de mayor porte que resultan más cómodos e higiénicos, que cuentan con airbags y tienen disponibilidad full time.“Es terrible la lucha entre remises y taxis. Nosotros apelamos a nuestros beneficios y si podemos decimos las contras que tiene el taxi”, señaló Figueroa.
Para garantizar la seguridad de los trabajadores del volante, desde 1994 los taxis deben circular con mamparas. Esto le quitó confort a los pasajeros y, como consecuencia, los taxis perdieron traslados, sobre todo en el área empresarial. El taxi se quedó con los viajes eventuales y atiende a un público de “menores recursos”, según explicó Dourado.“Estamos en inferioridad de condiciones porque nosotros no elegimos poner la mampara. Los traslados de lujo fueron absorbidos por los remises”, reconoció.Previo a 1994 era común que los taxis se utilizaran como medio de transporte para cumpleaños de 15 o casamientos; hoy ese mercado es del remise.