Una boda falsa con imprevistos reales
La alta expectativa sobrepasó a la organización en la primera edición de Falso Casamiento
Sonaba la marcha nupcial y Johana caminaba hacia el altar en su vestido de novia. En vez de una primera fila repleta de familiares sobraban celulares que capturaban el momento, los vitoreos y las bromas. Federico esperaba del otro lado, para más tarde recibir un inseguro: "Sí, creo que sí". Es que en este casamiento el "hasta que la muerte los separe" fue la excusa para dar paso a la
fiesta, que no tuvo el desenlace esperado.
El formato de evento de boda falsa se originó en Argentina, donde, a falta de casamientos reales, un grupo de amigos creó esta simulación en la que los invitados no son ni parientes ni amigos de los novios, que son en realidad dos actores. Al ver el éxito de la iniciativa en la vecina orilla, un grupo de uruguayos se propuso recrear el evento, que se celebró el sábado 17 en el salón de eventos El Solar.
La ceremonia de casamiento, pensada como una parodia de lo que le pasaría a una pareja "estereotípica", incluía una serie de condiciones que los novios debían aceptar referentes a la convivencia, como el uso del shampoo, las dietas y los partidos de fútbol. El altar fue escenario de negociaciones entre la pareja, que finalmente terminaron en acuerdo, lo que dio paso a la música.
De Rubén Rada a Rombai, la música fue variada y similar a lo que suelen ser las fiestas de casamiento. La sorpresa de la noche era la banda, que resultó ser el cantante tropical El Gucci.
Buena idea, mala realización
Dos semanas antes de la celebración, las entradas ya estaban agotadas. Los comentarios en la página de
Facebook del evento Falso Casamiento mostraban el entusiasmo de la gente por asistir e incluso hubo quienes se quedaron afuera. Sin embargo, la campaña les jugó en contra a los organizadores, que se vieron desbordados ante la presencia de más invitados de los que estaban previstos.
Tanto la comida como la bebida fueron insuficientes para las más de 800 personas que asistieron, cuando se esperaban 650. Entre lo anunciado dentro del menú había sushi, pizzas y chivitos. Pero estos platos y los tragos frutales y cocktails que venían incluidos con la entrada (que costaba desde $ 800) aparecían esporádicamente o se acabaron al poco tiempo de comenzada la fiesta.
De acuerdo con Humberto Ruiz, uno de los organizadores, el problema fue que hubo personas que falsificaron la entrada, lo que generó problemas de abastecimiento. La producción del evento se disculpó por los inconvenientes en un comunicado y se responsabilizó por los problemas ocasionados al local El Solar, responsable del catering. "Definimos una propuesta en
gastronomía y bebida que creímos que era suficiente, y los hechos demostraron lo contrario. Sumado a esto, asistieron un importante número de personas con cintas duplicadas, lo cual aumentó la demanda del servicio, desconfigurando totalmente la logística del evento", decía el texto.
No obstante, los organizadores prometen volver con una propuesta mejorada para diciembre. En la segunda edición de Falso Casamiento habrá comida "menos sofisticada", y más fácil de hacer llegar a los invitados, explicó Ruiz. La entrada costará en el entorno de los $ 900.
Una moda
El Radisson Victoria Plaza alojará otra versión de boda falsa el 14 de noviembre llamada The Real Wedding, un evento que se define como "de lujo", organizado por la Revista Celebration junto con Wedding Planners y Diseñadores de Eventos Profesionales. El precio de la entrada es de $ 2.400 y hay un precio promocional a $ 2.100. "Vamos a tratar a los invitados como si fueran VIP", explicó la responsable de la organización Valeria Morillo.