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Barack Obama ganó este sábado el pulso a Hillary Clinton en las elecciones de Nebraska, Luisiana, el estado de Washington y las Islas Vírgenes en su mejor noche desde el comienzo de la campaña por la candidatura presidencial demócrata.

Obama, tras su gran noche, declaró triunfalista: "Ganamos en el norte, el sur y en el medio".

El senador por Illinois se ha erigido en el candidato del cambio tras siete años de las que hoy calificó como "desastrosas" políticas del actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush.

La cadena de televisión CNN sitúa a Hillary con 1.100 delegados y a Obama con 1.039 del total de 2.025 necesarios para conseguir la candidatura presidencial.

En Luisiana se llevó el gato al agua con la ayuda del elevado porcentaje de afroamericanos en el estado. Ese grupo favorece al hombre que aspira a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.

Su victoria refuerza la que Obama describió esta semana como una competición "feroz" en la que quedan "muchos asaltos que pelear".

Hillary, según los pronósticos, lleva las de ganar en Maine, donde ha recibido el espaldarazo del gobernador, John Balducci. Las primarias del martes podrían volver a dar a Obama como ganador.

En Ohio y Pensilvania predomina la clase obrera, a la que ha logrado cortejar Hillary.

Texas, por su parte, es un estado con muchos latinos, un grupo que se decanta por la senadora por Nueva York como quedó claro en las primarias del martes, cuando Hillary se hizo con el 70 por ciento del voto hispano.

Obama cuenta, además de con el respaldo de los afroamericanos y los sectores más adinerados, con el de los jóvenes y aquellos con mayor educación.

De ser así, la última palabra podrían tenerla los alrededor de 800 superdelegados, funcionarios elegidos o designados por el partido que tienen la libertad de votar por quien mejor les parezca.

(EFE)

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