ver más

¿Cuantas veces tomó una guitarra y se rindió luego de unos minutos tratando de hacer sonar un acorde? En los niños el trabajo que requiere aprender a tocar una guitarra también puede ser muy desestimulante. Atento a este problema, Rafael Atijas diseñó Loog guitar, una pequeña guitarra de tres cuerdas que facilita el proceso. Lejos de ser un juguete, Loog es un instrumento construido en madera y que se escucha como una guitarra normal. “Suena un poquito menos lleno que una tradicional pero se puede tocar cualquier canción”, explicó su creador.

Las tres cuerdas en lugar de las seis clásicas, son la particularidad distintiva del producto. Atijas explicó que es lo mínimo necesario para formar un acorde y que suene como una canción.

“Además, permite tener un brazo más angosto, entonces para los niños es mucho más fácil tocar acordes sin necesidad de formar figuras complicadas con los dedos”, amplió. La intención fue sacarle al instrumento todo lo accesorio y que la guitarra quedara de un tamaño pequeño, ideal para un niño.

El poder de la red

El proyecto surgió como la tesis de maestría de Atijas en la Universidad de Nueva York.
“El ejercicio era un plan de negocios de algo que debías inventar”, contó. El emprendedor quería trabajar en algo que le gustara ya que hacer el plan de negocios le llevaría varios meses de dedicación total.

Definió que tenía que estar relacionado con la música y el diseño. Además, Atijas visualizó que en la mayoría de las guitarras para niños que existen hoy en día en el mercado, no hay demasiada innovación. “En general son guitarras más chiquitas, de fabricación barata y de no muy buena calidad. Es lógico que los padres no arriesguen en un producto caro, pero nos parecía que había un espacio para crear algo de mejor calidad, con un diseño más cuidado y elementos que lo hicieran diferente”, dijo.

Enseguida supo que quería desarrollar la idea como un emprendimiento real y que no terminara en la tesis. Se recibió en mayo del año pasado y desde entonces buscó formas de llevar el emprendimiento adelante.

Fue seleccionado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) como uno de los proyectos de amplia cobertura; con el subsidio pudo trabajar en el desarrollo del producto. “Una de las primeras decisiones que debí tomar fue si lo realizaría desde Estados Unidos o desde mi país, y la ANII fue un factor determinante para terminar de instalarme en Uruguay”, recordó Atijas.

El otro instrumento vital fue la presentación en Kickstarter, un sitio web de EEUU, que funciona como un fondo de inversión con la particularidad de que la financiación proviene del consumidor final. Estableció una meta de US$ 15.000 y terminó recaudando US$ 65.618 gracias a personas de todo el mundo que apostaron por el proyecto. “Tuvimos una respuesta muy favorable que nos permitió encargar la primera partida de producción. Si todo sale bien, en un par de semanas vamos a entregar las primeras guitarras a la gente que ya las compró”, contó el emprendedor.

Según Atijas, con instrumentos como KickStarter, un producto que tiene buena aceptación y que gusta, es relativamente fácil hacerse un lugar y crecer rápido. En una semana, a través del sitio, el proyecto salió en varios medios como la revista Wired, Fast Company y TechCrunch. “Como signo de estos tiempos, que una persona desde Uruguay pueda subir algunas fotos en Internet, explicar algo en un video y terminar vendiéndolo en EEUU, Japón o Australia, creo que es buenísimo y que hace solo cinco años hubiese sido mucho más difícil”, opinó.

Ahora Atijas trabaja en el directorio de otra empresa, en el área de marketing, pero está enfocado en su proyecto. “La idea no fue desarrollarlo como un hobbie, fue planteado desde el primer momento como un plan de negocios y tiene sentido si es rentable y se sostiene por sí solo”, dijo. Loog guitar, pese a ser un emprendimiento muy nuevo –lanzado en marzo- demostró ser sostenible, según su creador.

Por partes

Loog guitar llega a sus compradores desarmada en pocas piezas: el brazo, el cuerpo y las clavijas, que se ponen con tornillos. “No es un trabajo que te tome toda la tarde, sino que en 15 minutos podés terminar con la guitarra armada y afinada”, explicó Atijas. El ser desarmable apunta a que los niños, junto a sus padres, la armen y entiendan cómo funciona el instrumento, generando un vínculo especial con la guitarra.

Atijas trabajó nueve meses junto a los diseñadores Lucía Guidali, Agustín Menini y Carlo Nicola, que forman el colectivo Disán. “Estando en Estados Unidos quise trabajar con diseñadores uruguayos. Entablé una relación electrónica, era mucho intercambio de mails, de planos escaneados, dibujos a mano alzada y de sugerencias y comentarios. Esa fue la etapa que más disfruté”, recordó.

Diseño y fabricación oriental

En Uruguay el primer prototipo de Loog fue realizado con el luthier uruguayo Ariel Ameijenda. “Aquí no hay fábricas de guitarras, sí hay luthiers supertalentosos, pero para hacer una guitarra demoran unos tres meses; en general fabrican para el exterior y las cobran bastante caro. No se puede hacer producción seriada; entonces por ahora no se hacen en Uruguay”, explicó Atijas.

Investigó en EEUU, Argentina, Brasil y dio con una fábrica en China. “Fui a conocerlos porque obviamente se escuchan muchas historias de cómo son las fábricas allá y quería estar tranquilo de que todo estuviera bien. Es un taller con 15 personas, una empresa familiar con gente de oficio. Trabajan bárbaro y entendieron el proyecto claramente”, relató.

Desde su web, está operativa la tienda online. Hoy Atijas trabaja junto a Nicolás Elena, Paulo Kaiser, Edgard Barilas, Cecilia García y Pablo Díaz y no sienten la necesidad de crecer rápidamente. “Vamos a seguir vendiendo desde la web, que funciona de forma bastante automática y no es necesario demasiado personal ni logística. Eventualmente queremos llegar a algunas tiendas, pero muy específicas, sobre todo en países como Uruguay, donde tenemos especial interés por un tema emotivo “, dijo.

Llevan vendidas 400 Loog vendidas, el 80% de los encargos son de Estados Unidos, pero hay pedidos de todas partes del mundo.

Crece y cambia con el niño

La guitarra, que está diseñada con bordes redondeados pensados para la seguridad de los niños, cuenta con tres modelos de cajas para elegir. Para acompañar el crecimiento del niño, fueron diseñadas dos escalas de brazos. Todas las partes son intercambiables y se pueden adquirir por separado. La guitarra cuesta US$ 215 y las partes US$ 99 cada una. También es posible adicionar elementos decorativos y de protección que están disponibles en varios colores.
Seguí leyendo