Si algo representa la "decisión política irreversible" del flamante gobierno de Colombia, que preside Iván Duque, de retirarse de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para revitalizar su participación en los escenarios multilaterales como la OEA, es que se trata de una herida de muerte contra el organismo regional integrado por 12 países. No significa que el moribundo espacio sudamericano desaparezca ipso facto por este hecho, pero le asesta un golpe muy fuerte y es fácil imaginar que otros países –tan críticos como el Poder Ejecutivo colombiano– no harán nada para salvar a una institución que se desangra.
Una inteligente decisión
Colombia tomó una determinación que impulsará a más países de la Unasur