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La mayoría de los peatones que pasan frente a la fachada del Jockey Club de Montevideo, en 18 de Julio y Andes, seguramente ni imagina qué pasa ahí dentro. En cambio, quien entra al edificio -finalizado en 1932, obra del arquitecto francés Joseph Paul Carré y declarado Monumento Histórico Nacional-, se siente trasladado a una escena de El Gran Gatsby, la novela de 1925 que el año pasado fue llevada a la pantalla grande -nuevamente-, esta vez con Leonardo Di Caprio en la piel del enigmático millonario que describió la pluma de F. Scott Fitzgerald.

Hoy, en lo que era el lobby del edificio original, se instaló el Restaurante del Jockey Club, primer mojón de un proyecto que también contempla reconvertir el resto del edificio hasta transformarlo en un hotel cinco estrellas.

En marzo de 2010 la empresa española Filanur SA, propietaria del emblemático edificio, firmó un acuerdo con Pestana, un grupo hotelero portugués, donde cedía a ésta el uso del inmueble por 38 años.

Tras una demora en los tiempos inicialmente planteados, finalmente el pasado 22 de setiembre el restaurante tuvo su “apertura discreta”. Aún no hay cartel alguno en la puerta que indique que está funcionando, solamente un menú sostenido por un caballete.

Según la representante de la cadena portuguesa y encargada de la puesta en marcha de este proyecto, Milena Tang, la decisión de no publicitar aún la apertura del restaurante respondió a que primero querían un tiempo para que el equipo se ensamblara. El 12 de noviembre, y con un cocktail para 400 personas, sí tendrá lugar la inauguración oficial.

Tang -quien estimó que las obras demandarán unos dos años- indicó que Pestana se especializa en la restauración de edificios históricos y en su mutación para que allí opere un hotel.

La responsable añadió que desde hace unos años la firma está fortaleciendo su presencia en Latinoamérica. En esta línea han abierto establecimientos en Bogotá (Colombia), Cayo Coco (Cuba) y Bariloche (Argentina), entre otros. La restauración del Jockey Club montevideano se sumaría a esta lista. La inversión calculada para esta restauración es de US$ 20 millones.

En la parte principal del edificio, que da la cara a 18 de Julio (y que es la afectada por la declaración patrimonial), se instalarán dos salones de eventos y las suites.

La parte posterior del edificio, en tanto, alojará 99 habitaciones. De acuerdo a Tang, no se trata de una remodelación a nuevo sino de una “readaptación” del lugar para que pueda funcionar como hotel.

“Lo que queríamos era mantener esa sensación de historia o de lo que pasó aquí dentro, respetarlo y todavía me parece que uno lo percibe, se siente que no se ha hecho trabajo en las paredes. De hecho detalles de pintura se dejaron como están porque nos gustaba eso de dejarlo lo más intacto posible”, explicó Tang, y aclaró que el lujo propio del siglo XXI sí va a estar pero “de las puertas para adentro” de las habitaciones. De la puerta para afuera se mantendrá el lujo de la década de los años 30.

Productos frescos y locales

El chef elegido para dirigir el Restaurante del Jockey Club, Marco Bonino, ya tiene sobre sus hombros la experiencia de liderar cocinas instaladas en el corazón de edificios con una gran carga histórica. Lo hizo anteriormente en el Castillo Pittamiglio, y tiempo antes en la casa de Idiarte Borda en Lezica. “Me gusta mucho la arquitectura, entonces me atraen mucho estos proyectos de recuperar edificios que fueron baluarte para nuestra sociedad”, explicó.

Bonino dijo que se busca una cocina “muy cuidada desde el punto de vista del sabor y de la combinación”. Se eligió ofrecer una carta corta y cambiarla por temporadas. El chef hizo especial hincapié en la preocupación por los productos frescos, locales en lo posible.

“En la propuesta de carta nos jugamos un poco, fuimos un poco atrevidos para el medio, porque decidimos una carta donde no hay precios”, dijo. Todos los platos de un mismo tipo (entrada, principal y postre) valen lo mismo. “Me gustaba mucho la idea de no elegir tu comida por el lado de la derecha sino decir ‘elijo lo que quiero comer’”, señaló Bonino.

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