La pantalla está negra. De pronto, una voz con gran acento italiano pronuncia en inglés: “I believe in America. America has made my fortune…”. Una luz cenital dibuja una cara, la cara de quien acaba de comenzar a hablar. Un sutilísimo movimiento de cámara hacia atrás dibuja la cabeza pelada del hombre de bigotes y del que en la oscuridad reinante solo divisamos el cuello blanco de su frac, casi como un personaje de un cuadro de Franz Hals.
Una propuesta imposible de rechazar
Luego de 40 años hoy se reestrena El padrino en Uruguay