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La tan pregonada unidad de la central sindical PIT-CNT recibió esta semana un cachetazo inesperado. No fue por diferencias ideológicas. Tampoco por la oportunidad de realizar un paro, ni mucho menos por cargos de conducción. Esta vez, el movimiento obrero desnudó diferencias que desde lejos parecen muy profundas, provocadas por el manejo de dinero ajeno. Públicamente, Marcelo Abdala y Richard Read, dos reconocidos líderes sindicales, se cruzaron sembrando suspicacias por la gestión y el destino de grandes sumas de dinero que cada uno gestionó o controló en el último tiempo.

Todo comenzó cuando se supo de una denuncia de presunta estafa o maniobra ilícita con fondos del Plan de Vivienda Sindical, lanzado en 2011 y por el cual 15.000 familias se verían beneficiadas con el acceso a una casa a un costo de $ 4.000 de alquiler al mes. Ese plan fue coordinado y gestionado por el sindicato metalúrgico (Unmtra) y dirigentes del Partido Comunista. Representa un negocio de US$ 500 millones. Se construirían viviendas en varios departamentos del país; ya se habían firmado contratos para comenzar las obras en las ciudades de Maldonado, San Carlos (Maldonado), Atlántida (Canelones) y Minas (Lavalleja). Según informó el diario El País, empresas constructoras denunciaron ser estafadas por dos personas que habían dicho ser gestoras del PIT-CNT para el Plan de Vivienda Sindical. De acuerdo a lo denunciado ante la Justicia, los dos acusados pedían “donaciones” como adelanto del pago por la construcción de viviendas. La presunta maniobra salió a luz cuando un prestamista intentó cobrar US$ 25.000 de un cheque, y demandó a una empresaria.

Fue allí que todas las miradas cayeron sobre el referente de los metalúrgicos y coordinador de la central, Marcelo Abdala. En sus respuestas, dijo estar tranquilo ante las acusaciones, y aclaró que ninguno de los dos acusados de estafa representan al PIT-CNT ni al Plan de Vivienda Sindical. Se manejó que los presuntos estafadores mantuvieron reuniones en la central, y que algunos dirigentes intercedieron para que no sean denunciados ante la Justicia. Abdala desestimó todo eso, y explicó que cuando les exigió documentación para poder ser gestores del proyecto, los individuos no volvieron más. Sin embargo, el responsable directo del plan, Eduardo Burgos, admitió a El País que la central tuvo un trato fluido con los acusados, aunque reconoció que con sus presuntas maniobras los “cagó” a todos.

Pero en el medio sembró dudas sobre el destino que dio el sindicato de la bebida (FOEB) y su líder, Richard Read, al dinero donado por el Banco Interamericano d Desarrollo para formar a dirigentes sindicales.

Read había solicitado informes a la comisión del movimiento obrero que gestiona el Plan de Vivienda Sindical cuando se enteró de las denuncias. Ayer, dijo a El Observador que el próximo martes concurrirá a la reunión del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT con tres o cuatro copias de las auditorías realizadas al plan de capacitación de dirigentes sindicales realizado con dinero del BID. Entiende que con esa pregunta Abdala intentó desviar la atención sobre los puntos oscuros del Plan de Vivienda Sindical.

Con el dinero del BID, se realizaron 46 talleres, con un total de 1.200 personas capacitadas en negociación y conducción sindical. Según Read, de los US$ 660.000 aportados por el BID, van a sobrar US$ 25.000, lo cual es algo inédito, aseguró.

Los responsables del plan de vivienda también anunciaron que darán más información el próximo martes.

Existe mucha preocupación en parte de la dirigencia de la central sindical, tanto por el hecho en sí de la presunta maniobra, como por el trato que se le dio públicamente al asunto.

Abdala dijo que no le “asustan” los controles, ya que lo realizado en el proyecto para que miles de trabajadores accedan a una vivienda fue “transparente y genuino”. A su modo de ver, las denuncias que se hicieron públicas son “chiquitaje”.

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