Uruguay jugó a no perder y lo logró
La Celeste salió con un planteo bien defensivo ante un rival muy hábil con la pelota y consiguió el objetivo
Misión cumplida. Así se puede definir el sentimiento después del 0-0 ante Argentina que sirvió para sumar un punto después de perder nueve seguidos y para mejorar en defensa, más allá de que a
Uruguay le faltó peso ofensivo, porque no se le generó juego a Luis Suárez ni a Edinson Cavani.
El planteamiento táctico de
Óscar Tabárez fue claro: salió a no perder y lo consiguió.
Uruguay le cedió el terreno al rival –quizás mucho más de lo que se preveía– y lo esperó con casi todos sus hombres en su campo. Le dejó hacer el desgaste con los carrileros Marcos Acuña por derecha y Ángel Di María por izquierda. Sus respectivas marcas eran Cristian Rodríguez y Nahitan Nandez.
El partido estaba planteado así: el Maestro Tabárez, sabedor del poder ofensivo del rival, abroqueló a sus hombres de media cancha hacia atrás.
Cuatro hombres en el fondo, cuatro delante de ellos y los dos de arriba.
La gran contra fue que con escaso volumen de juego y sin tener la pelota, se hizo todo muy cuesta arriba a la hora de pasar a la otra parte del libreto: la ofensiva.
Entonces Uruguay jugaba de contragolpe y parecía el visitante. Lo peor era cuando el balón le llegaba a José María Giménez quien siempre lo reventó sin destino fijo, por ende, el 90% de sus despejes iban a parar a los pies rivales.
Nandez contó con algunos problemas en la marca con Di María quien se le fue dos veces en los primeros minutos generando peligro, pero también tuvo momentos enormes al recuperar pelotas fundamentales, como a los 36 minutos cuando los celestes estuvieron dos veces a punto de convertir con el Cebolla y Cavani.
También mostró inconvenientes –una vez más– Gastón Silva en la contención.
A su vez, el despliegue generoso de Álvaro "Tata" González fue muy importante, tratando de anular –en lo posible– nada menos que a
Lionel Messi.
Tuvo instantes muy interesantes, pero cayó en algunas lagunas que fueron muy bien aprovechadas por el crack. Una de ellas se generó a la salida de un córner donde lo descuidó y el 10 argentino casi anota encarando en diagonal desde la derecha y rematando de zurda. Una acción cantada.
Uno de los problemas que tuvo Uruguay fue la gestación de juego. Suárez y Cavani esperaban arriba, pero de no ser por errores de los rivales –como sucedió en una pelota que Messi entregó mal y la tomó el propio Suárez para que su desborde generara peligro–, escasísimas veces se llegó con balón dominado al área argentina en la primera mitad.
La visita fue mucho más con la pelota y los celestes dejaron que los rivales hicieran el gasto.
El segundo tiempo fue un poco más sufrido para la mayoría de los uruguayos por el peligro que llevaban los capitaneados por Messi. Atacaban por derecha, por izquierda y por el medio.
Tabárez sacó a González –exhausto y con amarilla– y colocó a Mathías Corujo.
Allí relizó una variante táctica colocando a este como externo y Nandez fue a acompañar en el doble 5 a Vecino.
Uruguay terminó jugando con cinco hombres en el fondo: Cáceres, Josema Giménez, Godín –quien en el segundo tiempo, creció muchísimo y sacó casi todo–, Gastón Silva y el Cebolla improvisado ya como lateral zurdo.
Argentina siguió siendo el dueño de la pelota pero está claro que con los celestes bien parados atrás, podían jugar cinco encuentros más y el resultado iba a ser el mismo.
El 0-0 final fue aplaudido por la gente que concurrió al Centenario. Uruguay jugó a no perder y consiguió el objetivo. Y la sensación fue que este punto sirve.