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El gobierno pretende que el canal Martín García sea dragado a 38 pies de profundidad para permitir el pasaje de los barcos más grandes que son los que se están construyendo en el mundo. Esa vía marítima, esencial para el puerto granelero de Nueva Palmira (Colonia) tiene 32 pies y en principio la idea fue llevarla a 34 pies.

El ministro Luis Almagro dijo el lunes 1º de julio en la reunión de gabinete, que ahora se trabaja para llevar el canal Martín García a entre 36 y 38 pies de profundidad. Para ello, según consultas de El Observador con fuentes gubernamentales, se busca el mecanismo jurídico que permita contratar la draga que pueda encargarse de esa tarea.

También hay países, como China, Brasil y Venezuela, que habían expresado su interés de hacerse cargo de las obras.

Uno de los problemas a enfrentar es que a determinada profundidad en esa parte del Río de la Plata, el suelo es rocoso por lo que, primero, habrá que romper la roca para lo que se necesita tecnología especial.

Luego del litigio diplomático entre Argentina y Uruguay se resolvió que el dragado del canal Martín García se haga por semestres. Desde comienzo de año, la tarea la asumió Uruguay, para lo cual utiliza una draga de la Administración Nacional de Puertos, pero luego que Argentina comunicara que no tenía disponibilidad de dragas, se acordó que la ANP hiciera el trabajo hasta fin de año.

La semana pasada, un buque argentino encalló en el canal y según supo El Observador, ya fue quitado del Martín García cuya navegación se vio dificultada “por razones de seguridad” sobre todo para los barcos de gran porte. El buque “Lugano” quedó varado entre los kilómetros 104 y 106, según informó la Armada el jueves 27 de junio en un comunicado.

Por ese incidente se inició una investigación para determinar si fue por falta de dragado o por un error del práctico que guiaba el barco.

En el mes de abril, la Corporación de Prácticos solicitó a la CARP que realice “en forma urgente” batimetrías “actualizadas” de los canales a Martín García. Un mes antes, en marzo, desde el sindicato de la empresa Riovia se advirtió que el dragado no se estaba realizando bien e incluso no se trabajaba en los veriles (bordes) del canal, que se derrumban con facilidad.

El conflicto diplomático con Argentina por sospechas de corrupción frenó la licitación para profundizar el canal. Estuvieron involucrados la empresa Riovia –que hasta enero pasado se encargó del dragado–, el embajador Francisco Bustillo que informó de un intento de coima y el exvicecanciller de Argentina durante el gobierno de Néstor Kirchner, Roberto García Moritán. Ese episodio deterioró las relaciones entre ambos países, que intercambiaron duros comunicados públicos entre las cancillerías.

Luego el gobierno intentó un acercamiento con la administración de Cristina Fernández de Kirchner y el presidente José Mujica pidió “silencio” a todos los negociadores uruguayos.
Bustillo tuvo como destino la embajada de España, y se colocó al frente de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) a otro diplomático de carrera, Gonzalo Koncke, un hombre de confianza del canciller Luis Almagro.

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