ver más

Todavía no ganamos nada. Tenemos que hacer de cuenta que vamos cero a cero y estamos en los minutos del descuento”. Con la metáfora futbolera, Tabaré Vázquez transmitió a los uruguayos que residen en Argentina un mensaje claro: la ventaja obtenida en la primera vuelta no es tan tranquilizadora como para darse el lujo de prescindir del “voto Buquebus”.

Los candidatos de la fórmula frenteamplista pisaron Buenos Aires por cuarta vez en esta campaña electoral, ahora en Parque Patricios, un popular barrio de la zona sur de la capital argentina. Allí, entre los vendedores ambulantes, las clases de tango, los ciclistas y los improvisados “picaditos” de fútbol que caracterizan los fines de semana de esa zona, se erigió el sábado el estrado para el acto frenteamplista.

Y, a pesar de la advertencia de Vázquez, era notorio un clima de festejo y triunfalismo entre la concurrencia, bien distinto del que se podía percibir en los actos previos al 26 de octubre, en los cuales la incertidumbre por el resultado de la primera vuelta se hacían evidentes en los gestos de preocupación y en la machacona insistencia para que todos los uruguayos fueran a votar.

Ahora, parecería que el problema es el opuesto y que el objetivo frenteamplista es no perder ese aporte de votos, que el propio Vázquez estimó entre uno y dos puntos del padrón de votantes. “Hay que redoblar, y les pedimos un esfuerzo más”, dijo el candidato.

Si se considera la cantidad de uruguayos que viven en Buenos Aires, puede decirse que la concurrencia fue relativamente pequeña: no más de 2.000 personas, pero lo suficientemente entusiasta, ruidosa y colorida como para que se la pueda calificar como un verdadero acto de cierre de campaña. Al menos, las expresiones de Vázquez y de Raúl Sendic reflejaban satisfacción.

La organización había previsto originalmente la presencia de Natalia Oreiro y de la banda Bersuit Vergarabat, pero finalmente solo se pudo contar con la actuación de la murga Diablos Verdes. Esas bajas artísticas, sumadas a la escasa difusión del acto, de la que se quejaban algunos militantes, contribuyó a que la concurrencia no haya sido mayor.

De todas formas, el público no solo lucía festivo, sino que era notorio un promedio de edad menor al de otros actos. Fue un típico acto informal en el que el público, más que ir a escuchar un discurso, había asistido con la disposición de hacer cánticos de apoyo y transformarse en protagonista de un festejo anticipado.

“Vázquez, te quiero. Te amamos Vázqueeeez”, interrumpía un joven cerca del escenario cuando el candidato intentaba hilvanar una frase en medio del ruido. Sonriente y divertido por la situación, el líder frenteamplista respondió “Gracias, yo también, pero dejame hablar. Después te presto el micrófono, ¿ta?”.

Otra mujer del público le pidió que redoblara esfuerzos para esclarecer el destino de uruguayos desaparecidos en la Argentina, a lo que el candidato respondió: “Sí, señora, no vamos a parar hasta saber qué pasó con el último de los desaparecidos, allá en Uruguay y acá en Argentina”.

Un discurso a medida
Lo cierto es que, esta vez, Vázquez casi no hizo referencia a sus puntos recurrentes de la campaña electoral, y prefirió dejar esos temas a Sendic, quien reiteró los compromisos de mejoras en la educación pública y el avance de “un Estado de bienestar ejemplo de América latina” hasta alcanzar en el país “la pobreza cero”.

Vázquez, más bien, tuvo un discurso de contenido específico para los emigrados, a quienes les prometió hacer más fácil la vida mediante un “cambio drástico en el manejo del consulado en Buenos Aires”. Hoy los uruguayos que viven en Argentina no cuentan con la posibilidad de renovar sus cédulas de identidad y sufren una penosa burocracia cada vez que necesitan realizar un trámite.

Su promesa fue ampliamente festejada, así como la reiteración de que su eventual nuevo gobierno insistirá con la iniciativa para instaurar el voto consular.

“Queremos que los que están fuera del país puedan votar, porque siguen siendo tan uruguayos como los que estamos allá, y porque amamos a la patria peregrina, esa que constituyen ustedes”, expresó Vázquez.

Aseguró, además, que los hijos y nietos de los uruguayos emigrados serán reconocidos legalmente como si fueran nacidos en Uruguay. También aseguró que “los viejos tienen derecho a volver y reencontrarse con los amigos y las costumbres”.

Finalmente, en lo que ya es su marca registrada, Vázquez recitó versos de Mario Benedetti y de la canción Cuando empieza a amanecer. Y, para algarabía de los militantes, cerró con la promesa de que el 30 de noviembre pronunciará el “festejen uruguayos, festejen”.

Luego de firmar banderas y aceptar sacarse algunas selfies con militantes, la dupla de candidatos se abrió paso dificultosamente entre la multitud. Y, entre empujones y forcejeos del personal de seguridad, no dejaron de sonreír hasta subir a la camioneta que los llevaría al aeropuerto.

Claro que, aun a pesar de las demostraciones de afecto, Vázquez tuvo oportunidad de tomar nota de que las preocupaciones de los militantes frenteamplistas no son tan distintas a las expresadas por los opositores: luego de darle un beso y manifestarle su admiración, una señora mayor le pidió: “Luche contra la inseguridad, Tabaré”.
Seguí leyendo