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En un pequeño pueblo de Dinamarca, Lucas (Mads Mikkelsen) trata de reconfigurar su vida luego de perder su empleo como maestro, debido al cierre de la escuela en la que trabajaba, e intenta mantener el vínculo con su hijo preadolescente, con cuya madre tiene una relación tirante. No obstante, su existencia parece encaminarse, ya que consigue trabajo en el jardín de infantes local y entabla una relación con una mujer. Pero las cosas cambian drásticamente cuando el comentario de una niña trastoca su vida y la del pueblo en el que habita.

De un momento a otro Lucas es señalado como un abusador sexual y la mentira se propaga en el mundo adulto de tal forma que permea en el universo infantil y hace que varios niños aseguren haber sido abusados en el sótano de la casa de su maestro. Un sótano que, como comprueba la Policía, no existe. Lo que sí existe es una convicción, que se expande como si fuera un hechizo, que desenmascara el impulso violento que se esconde debajo de la fachada de pueblo perfecto.

Proyectada en el Festival de Cine de Montevideo, es una fortuna que La cacería, la nueva película del danés Thomas Vinterberg, llegue a las salas uruguayas, pues se trata de una de las mejores películas proyectadas este año y de una de las claras favoritas para ganar el premio a mejor película extranjera en los Oscar. De hecho, el filme fue preseleccionado junto a otras ocho cintas para este galardón y el 16 de enero se determinará si queda finalmente entre las nominadas. De esta forma, La cacería podría repetir la hazaña de En un mundo mejor, de Susanne Bier, quien obtuvo el galardón para Dinamarca en 2011.

La cacería es el regreso a las grandes ligas de Vinterberg, quien sorprendió al mundo con su segundo largometraje, La celebración (1998), filmado bajo las reglas del dogma 95 (movimiento creado por el citado director y el también danés Lars Von Trier, el cual propugnaba un cine puro que incluía 10 “votos de castidad” audiovisual y ponía el foco en las historias y los personajes).

Curiosamente, tanto Vinterberg como Von Trier con Los idiotas, hicieron bajo el movimiento ya abandonado por ambos, dos de sus mejores películas. Y es que Vinterberg consigue que la potencia argumental e interpretativa que logró con esa bomba intimista llamada La celebración, vuelva deslumbrar en La cacería.

En este filme, el danés regresa al tema del abuso infantil, pero esta vez desde otro plano. Mientras La celebración giraba en torno a un abuso sexual dentro de una familia que cierra los ojos ante la verdad, en La cacería el ángulo es el contrario: el de una comunidad que insiste en ver el abuso donde no existe. Ambas películas –y como se ha encargado de retratar el cine danés en las últimas décadas, en filmes como En un mundo mejor y Dogville– dejan de manifiesto la violencia primitiva que late debajo de los vínculos humanos más estrechos.

Cinta de muchos aciertos

Es posible que nunca antes en la historia los niños hayan tenido un lugar tan preponderante en el mundo adulto como en la actualidad, un fenómeno que al mismo tiempo que vuelve adultos a los menores infantiliza a los adultos. Este es un tema que, si bien no es expresado concretamente, atraviesa La cacería. Lo anterior queda de manifiesto en la facilidad con que los mayores se convencen de lo atroz y convierten una fantasía en el verosímil de la verdad.

Pero La cacería tiene, además, otros aciertos. En principio, la perspectiva y el tono con los que Vinterberg encara la película, que prescinde del suspenso de si Lucas abusó o no de la niña (desde el principio se sabe que no) y no por ello deja de ser un thriller cargado de tensión y un drama empático, aunque ajeno a los sentimentalismos.

Otro gran logro es la dirección de fotografía de Charlotte Bruus Christensen, que construye sobre las imágenes de un idílico pueblo nórdico en tiempos de Navidad, el infierno de un hombre inocente. Y por supuesto, uno de los pilares del filme es la magnífica interpretación de Mikkelsen (conocido por hacer de villano en Casino Royale y por personificar a Hannibal Lecter en la serie Hannibal), quien demuestra que más allá de su rostro de rasgos duros es un actor versátil, sutil y conmovedor. Por su trabajo en esta cinta Mikkelsen obtuvo el premio al mejor actor en el Festival de Cannes de 2012.

Pero sobre todo, el gran logro de Vinterberg es que La cacería consigue poner en la mesa un tema de tremenda actualidad desde un ángulo diferente, a través de un cine profundo y de mucha valentía.
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