Venta de carne en barrios de bajos ingresos creció 33% en ocho años
También se redujo fuerte la brecha respecto al consumo en las zonas de clase media y alta
La mejora del poder adquisitivo de las capas medias y bajas de Montevideo en la última década provocó un importante aumento de la demanda de carnes (vacuna, porcina, avícola y ovina) y redujo sensiblemente la brecha de consumo con los estratos superiores, según se desprende de un estudio que divulgó ayer el Instituto Nacional de Carnes (INAC). Mientras que en 2005 las áreas socio-económicas de la capital más pudientes consumían 18,1 kg más de carnes por habitante por año que las zonas más sumergidas, en 2013 la brecha se acortó a 6,6 kg.
El trabajo fue elaborado por la Dirección de Contralor del Mercado Interno del INAC, en base al consumo de carne por área socio-económica de la capital a partir de las declaraciones juradas solicitadas a las carnicerías entre 2005 y 2013. Las áreas AG1 (alta-media alta), AG2 (media) y AG3 (media-baja y baja) para Montevideo, fueron definidas en base a los criterios del Instituto Nacional de Estadística (INE). Al cierre de 2013, el grupo AG1 demandó 62,2 kg de carnes promedio por habitante al año; el AG2 55,2 kg y el AG3 55,6 kg/año por habitante. Un dato llamativo es que por segundo año consecutivo, el grupo medio-bajo y bajo registra un mayor consumo de carnes que la zona media.
El despegue
El área AG3 en Montevideo inició el 2005 con un consumo anual de carnes de 42,1 kg por habitante, con un claro predominio de la carne vacuna (33,4 kg), seguido por la aviar (6,9 kg), ovina (1,4 kg), y porcina (0,3 kg). Ocho años más tarde el consumo de estas proteínas aumentó 33% a 55,6 kg/año por persona. El incremento más significativo y que más incidió en el despegue en el consumo de carnes fue el pollo, que se disparó 107% en el período relevado a 14,2 kg por habitante. Más modesto fue el incremento en la carne vacuna (16%) con 38,8 kg/año por persona. En tanto, en la porcina si bien aumentó 400%, su peso relativo es bajo ya que el consumo total al cierre de 2013 se ubicó en 1,5 kg/año por persona. En la vereda opuesta, la carne ovina fue la única proteína que registró un descenso en los niveles de demanda de los estratos más bajos, al cerrar el año pasado con un consumo de 1 kg por persona.
Por otro lado, la leve caída en el consumo de carne vacuna de los montevideanos de las zonas de nivel socio-económico alto y media-alto entre 2005 y 2013 y el aumento sostenido en la demanda de los estratos más bajos, redujo la brecha entre ambos grupos. Mientras que en 2005 el estrato AG1 consumía 44,3 kg/año por persona de carne vacuna, el AG3 llegaba a 33,4 kg/año. La distancia era de 10,8 kg/año. En 2013, los consumidores más pudientes redujeron a 42,5 kg/año la demanda de esta proteína y los de clase media-baja y baja llegaron a 38,8 kg/año, achicando la brecha a 3,7 kg, el menor nivel desde 2005. Asimismo, como ocurrió con el total de carnes, el estrato AG3 superó por segundo año consecutivo al AG2 (área media) en el consumo de carne vacuna.
Pollo protagonista
Según el estudio del INAC, el consumo de la carne aviar muestra un crecimiento “progresivo y sostenido” en todas las áreas analizadas por el estudio en los últimos ocho años. En el área AG1 pasó de 14,1 kg/año por persona en 2005 a 16,2 kg en 2013; en la AG2 de 10,2 kg a 13,9 kg y en la AG3 de 6,9 kg a 14,2 kg. Asimismo, en el caso de la carne porcina los aumentos también fueron significativos. En el estrato AG1 trepó de 1 kg/año por persona en 2005 a 2,9 kg al cierre de 2013; en la AG2 de 0,7 kg/año a 2 kg/año, y en AG3 de 0,3 kg/año a 1,5 kg/año.
Demanda cayó 3% en primer semestre
El consumo de carnes en el primer semestre del año cerró con un descenso de 3,3% respecto a igual período de 2013, salvo en el caso de la variedad aviar, donde el INAC no contaba con información actualizada. En total, la industria frigorífica destinó al abasto interno 100.552 toneladas peso canal. En el caso de la carne vacuna –que lidera ampliamente la demanda–, el consumo alcanzó las 91.846 toneladas, volumen 2,4% inferior al período enero-junio del año pasado, pese a que su precio en términos reales bajó 0,4%. El jefe de la dirección de contralor de mercado interno del INAC, Gabriel Costas, explicó a Presidencia que la baja del consumo se dio como consecuencia de una faena menor que repercutió en el abastecimiento de las carnicerías. En tanto, en la carne porcina se registró un descenso de 8,3% en el volumen que adquirió el mercado interno con 7.386 toneladas. En este caso, se procesó un aumento en términos reales en el precio de esta proteína de 2,9%. Finalmente, en la carne ovina se registró un fuerte descenso (-27,1%), aunque su peso en el total de la demanda es bajo ya que apenas sumó 1.320 toneladas. “La carne fue de los productos de la canasta familiar que han sufrido menos aumentos. Esos incrementos se encuentran por debajo del Índice de Precios del Consumo (IPC)”, resaltó Costas. Admitió que el consumo de carne de ave fue el que más variaciones registró en 2014, ya que hubo un ajuste al alza en los precios para equipararse con el Índice de Precios al Consumo (IPC).