Viajar por anticipado
El uruguayo se movió con tiempo para una Semana Santa familiar y a tope
La compra por anticipado en un arrebato de prudencia por parte de los viajeros –lejos de la idiosincrasia uruguaya– caracterizó la colocación de paquetes para las vacaciones de Semana Santa, que se agotaron en muchos casos con un mes de anticipación. El crecimiento en el movimiento de personas se mantuvo, al igual que los destinos preferidos como Brasil y el Caribe, dijeron a El Observador diferentes agentes de viajes. Todos concordaron que estas son fechas de paseos marcadamente familiares.
Pese a una conectividad aérea menguada y, por consecuencia, con una oferta de precios más caros, el uruguayo volvió a apostar por darse el gustito del viaje en estos siete días de temporada alta. Los agentes remarcaron que está todo agotado. “Ni siquiera te puedo ofrecer una noche en Colonia”, dijeron algunos. La previsión de los clientes para reservar y comprar el paquete llamó la atención de las agencias de viajes.
“La compra anticipada es cada vez más acentuada. Hace un mes que no queda nada en el mercado” para la próxima semana, comentó Fernando Riva, gerente general de Géant Travel. “Ya estamos colocando paquetes para las vacaciones de julio y todavía no ha comenzando la Semana Santa”, aseveró. Los uruguayos han aprendido a anticipar la compra para encontrar mejores lugares y mejores precios, para evitar el “riesgo” de no encontrar nada y que todo le salga “más caro”, agregó Riva.
Juan Barrio, director de BNTour, concuerda. “Es de locos el trabajo” de las últimas semanas. “Siempre es una locura (en estas fechas), pero me impactó lo rápido que se vendió todo y la anticipación con que la gente se movió. Antes, faltando un par de semanas había paquetes para ofrecer y tenía que dar manija. Ahora, hace 20 días que los clientes llaman y les decimos que no hay nada”, explicó.
Riva calculó que los viajes en esta época crecieron entre 10% a 15% con respecto al año pasado. Las ganas de viajar vencen las dificultades, como la pérdida de Pluna del firmamento uruguayo y regional. Este hecho encareció los pasajes y el costo de los paquetes aumentó entre 15% y 20%, según Riva. “Los costos de los precios de los pasajes aéreos deberían estar 10% a 15% menos de lo que están ahora”, dijo Sergio Bañales, presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viajes (Audavi). De todos modos, la competencia entablada entre agencias hizo que los viajes se mantengan en valores razonables y el público no abandonó los paseos.
Las preferencias de los viajeros se concentraron en la región, Brasil en primer lugar, y en el Caribe, donde los all inclusive de Punta Cana en República Dominicana, Cuba, Playa del Carmen y Cancún en México, las compras en Miami en Estados Unidos, llevaron la delantera. Los destinos brasileños suelen ser los más tradicionales en Semana Santa, tanto por vía aérea como terrestre, especialmente, Florianópolis, Camboriú y ahora Río de Janeiro, que viene “repuntando” según los especialistas.
Un paquete para vacacionar en Florianópolis esta semana, viajando en ómnibus, costaba alrededor de US$ 500, y en avión, unos
US$ 850; mientras que a Camboriú, vía terrestre, alcanzaba los US$ 650 y por aire en torno a los US$ 1.100. La escapada a Cuba, que podía incluir La Habana, Cayo Largo, Varadero o Cayo Coco, estaba en
US$ 2.200 el paquete, a Cancún y Playa del Carmen entre US$ 2.000 y US$ 2.300, Punta Cana alrededor de US$ 2.000, y Miami y Orlando en US$ 1.500.
“El uruguayo prefiere sol y playa”, sintetizó Diego Martínez, director de Jorge Martínez y Asociados. La Semana Santa es un momento que se “instauró” para descansar. La gente “se guarda muchos días para estas fechas”, sobre todo, “familias con niños”. “La oferta es variada e importante”, dijo Martínez y añadió que el éxito de ventas tiene mucho que ver con el actual poder adquisitivo de la ciudadanía.
Argentina es otro destino que siempre está a la mano, al que se puede acceder por mar, tierra y aire. En Semana Santa se suele visitar el sur argentino: Calafate, Ushuaia, Bariloche y Perito Moreno, y la opción de Buenos Aires que siempre queda para los que se durmieron y no compraron otros paquetes. Una semana en Calafate y Ushuaia, llegando por aire, costaba US$ 1.400; un paquete a Bariloche, por avión, estaba en US$ 1.500, y en ómnibus, en US$ 850.
También Mendoza, Salta y las cataratas del Iguazú, así como el sur chileno, son otras de las opciones que manejan los turistas uruguayos en esta semana. Un destino como Europa no rinde como en otras épocas del año –sí lo hace en vacaciones de julio– al disponerse de solo siete días libres. En tanto, a nivel nacional, las preferencias son bien tradicionales: las termas en Salto y Paysandú, Colonia del Sacramento y Punta del Este (ver página 3). Los destinos locales suelen visitarse a partir del miércoles o jueves hasta el domingo de Pascua.
Las agencias están sorteando el “después de Pluna” con relativo éxito, aunque la falta de la aerolínea de bandera uruguaya, que quebró en julio, “se sigue sintiendo”, admite Bañales, el presidente de Audavi. El directivo comentó que entre agosto y setiembre del año pasado los pasajes de avión habían llegado a subir hasta un 40%. “Un disparate”.
Para estas fechas especialmente demandantes, las compañías han colocado operaciones especiales, chárteres, para suplir la falta de Pluna. Lan, Buquebus y Tam han aumentado la frecuencia en estos días. De cualquier manera, no es lo mismo. Llegaron “Air France, Air Europa, se incorporó un tercer vuelo de Tam a San Pablo, pero ni por asomo es lo de antes”, concluyó Barrio de BNTour.