ver más

Las víctimas de Josef Fritzl, el jubilado que encerró y violó a su hija durante casi un cuarto de siglo, se comienzan a conocer como familia y a aclimatarse a la vida en libertad, aunque la adaptación de quienes vivían en el zulo es más lenta, indicó hoy el médico responsable de su recuperación.

"La protección de la privacidad de la familia es prioritaria", declaró Berthold Kepplinger, director de la clínica de Amstetten donde está ingresada la familia desde hace nueve días.

más Noticias

Kepplinger explicó también algunos detalles de la vida en común de Elisabeth, sus cinco hijos, y su madre Rosemarie, mientras que aún se encuentra en la UCI la hija mayor del incesto, Kerstin (de 19 años) que ha mejorado algo, pero que sigue muy grave y con pronostico reservado.

Elisabeth, Stefan y Felix aún siguen con su proceso de adaptación y tratan de "superar su dificultad para orientarse con el espacio", después de haber vivido en un exiguo zulo de 55 metros cuadrados.

"Tienen de nuevo un acuario, y naturalmente, los niños han recuperado sus peluches, y sus juguetes", dijo el responsable médico.

Felix, el menor de los hermanos, fue descrito como un niño especialmente "despierto y amigable" al que la piel se le está cambiando rápidamente a un tono normal gracias a la alimentación sana y el contacto con la luz.

Elisabeth también ha tenido contacto con sus hijas de 14 y 15 años, "adoptadas" por Josef y Rosemarie Fritzl y que no había visto desde que tenían pocos meses.

El ritmo de adaptación de los tres encerrados es más pausado debido que "el tiempo transcurría muy lento" en el zulo, y Elisabeth necesita varias siestas para poder sobrellevar el día a día.

(AFP)

Seguí leyendo