Vidriería Bia invierte para poder mirar hacia el exterior
La empresa, que tiene más de cincuenta años en el mercado, invirtió US$ 1,5 millones para automatizar los procesos en su planta y mejorar la productividad; con esto esperan bajar los costos para poder exportar
Son US$ 8 millones los que Vidriería Bía invirtió en los últimos diez años. Con más de 50 años en el mercado y creada por Amílcar Bia y su esposa, el negocio fue creciendo con los años y hoy cuenta con un local en la calle Propios, una planta ubicada en Camino Colman y Coronel Raíz y una sucursal en Punta del Este.
Con 237 empleados, Vidriería Bia ha trabajado para obras tan distintas como el Memorial de los Desaparecidos, Océano FM, la Torre Ejecutiva y el Aeropuerto de Montevideo. Pero además del mercado de oficinas, hoteles y obras públicas, la empresa tiene dos líneas de negocios más: el abastecimiento a carpinterías y vidrierías de todo el país y el trabajo a nivel doméstico, que implica por ejemplo tapas de mesa o mamparas para el baño.
La empresa sigue apostando a la inversión para continuar diversificándose. Yoselín Bia, segunda generación a cargo del negocio junto a sus dos hermanos –aunque sus padres siguen trabajando activamente en la empresa–, contó a Café & Negocios que en el último año se realizó una inversión de US$ 1,5 millones para automatizar los procesos en la planta. Esto implicó la construcción de un almacén inteligente, un robot de sellado y líneas de corte con el objetivo de “generar valor agregado uruguayo” para que el material no se tenga que importar ya procesado.
“Esto nos permite tener un producto nacional con un respaldo. Si mañana se vuelan diez vidrios en un edificio el cliente sabe que el fabricante está acá y va a responder”, explicó Bia. El almacén inteligente es un depósito donde se depositan los cristales en diferentes estaciones que alimentan tres líneas de corte. Esto se basa en un software que le indica a los puentes grúas qué cristal tienen que levantar y en qué mesa lo deben poner para que este sea cortado.
“Antiguamente era el cortador el que tenía que tener el pulso y el oído para saber cómo cortar un cristal; hoy el oficio implica entender cómo funciona el software y conocer el cristal”, contó la directora. En el caso del robot, este es quien carga el cristal en la línea de producción y el vidrio sale pronto para ensamblar.
Ese proceso, que antiguamente se realizaba a mano, ahora evita que los empleados manipulen los vidrios salvo al momento de cargarlo y descargarlo en la línea de producción. Todas estas mejoras permiten que la producción sea más eficiente, de mejor calidad y disminuye el margen de error.En el caso de los cortes, la productividad aumentó 25%
Vender afuera
Hace más de diez años que Vidriería Bia no exporta. El aumento en los costos de la mano de obra sumado a los altos costos fijos para producir hizo que la empresa no fuera competitiva para vender hacia afuera. Sin embargo, esperan que a partir de la inversión realizada se puedan disminuir los costos operativos para exportar.
“Todavía no se ha logrado llegar a una matriz de costos para ser 100% competitivos. Esperamos que con esta inversión podamos exportar”, señaló Bia.Respecto al mercado local, para Bia aún queda “mucho para crecer”.
Mientras el consumo per cápita de vidrio en Brasil es de nueve kilos y el promedio en Europa de 25 kilos, en Uruguay no llega a seis. Más si se tiene en cuenta que el vidrio ha “ganado espacio” ya que las nuevas tendencias arquitectónicas implican grandes ventanales en las casas, y por ejemplo cocinas revestidas en vidrio. Sin embargo, la desaceleración económica en el sector de la construcción afectó a la empresa.
En el caso de Punta del Este, sintieron el impacto de la cantidad de proyectos que están enlentecidos y la falta de nuevos trabajos. A nivel residencial, los proyectos requieren de menor valor agregado –un ejemplo es el caso de la vivienda social– y estiman que toda esta realidad se acentuará el año que viene. De todas formas, en Bia saben que la construcción siempre pasapor ciclos y entienden que esta situación “no durará para siempre”, por lo que esperan surjan nuevas obras.